~ "La imaginación crea la realidad." (Neville Goddard) ~


sábado, 28 de marzo de 2015

INVERSIONES SEGURAS (Neville - 1953)

Neville Goddard (1953)


INVERSIONES SEGURAS



El tema de hoy es “Inversiones seguras”.

Quiero compartir con ustedes hoy, lo que yo considero una de las más grandes revelaciones de todos los tiempos.

La mañana del domingo 12 de Abril, mi esposa se despertó de lo que fue un profundo sueño y mientras se despertaba una distintiva voz le habló; y la voz le habló con gran autoridad diciéndole: “Debes dejar de gastar tus pensamientos, tu tiempo y tu dinero; todo en la vida debe ser una inversión.” Así que ella rápidamente lo escribió, y fue directo a buscar en el diccionario dos palabras muy importantes en esta oración, “gastar” e “invertir”; el diccionario define “gastar” como “desperdiciar, derrochar, expender sin nada a cambio”. En cambio, “invertir” es “expender con un propósito, del cual se espera una ganancia”.

Luego comencé a analizar la oración – “Debes dejar de gastar tus pensamientos, tu tiempo y tu dinero; todo en la vida debe ser una inversión.” Mientras la contemplaba, Vi que todo es AHORA; que a través de los portales del presente, todo el tiempo debe pasar, y este psicológico “AHORA”, el estado en el cual me encuentro ahora, no retrocede hacia el pasado. Sino que avanza hacia mi futuro.

Entonces, lo que hago AHORA, es lo más importante de todo, y el pensamiento es la moneda del cielo; es el dinero del cielo; entonces, el pensamiento que entretenga ahora, el pensamiento al cual le doy mi consentimiento, como se nos dice en Efesios “Todas las cosas cuando son admitidas son manifestadas por la luz, y todas las cosas cuando se manifiestan son luz” y la palabra “luz” es definida como la consciencia. Entonces, al estado al cual ahora le doy consentimiento debe manifestarse, y cuando es manifestado, es solo ese estado de consciencia lo que se hace visible, que viene a ser testigo del estado en el cual yo he permanecido.

Entonces, en cada momento del tiempo, estoy gastando o estoy invirtiendo. Desafortunadamente, la mayoría de nosotros gastamos la moneda del cielo, y mañana tarde y noche, vivimos en estados negativos de los cuales no hay nada a cambio, cuando podríamos haber invertido ese momento fácilmente, para que al final de ese día, tengamos un maravilloso conjunto de inversiones.

La persona con mentalidad religiosa invierte posiblemente los domingos por la mañana. A través de la ceremonia religiosa, es elevado por un momento; y si no es excesivamente crítico, puede dejarse llevar por el himno; puede dejarse llevar sólo por el órgano de música, el mensaje del púlpito, y por un momento él esta invirtiendo; pero el resto de la semana, él gasta.

Ahora, ustedes saben por experiencia que si ponen todo su dinero en un gran proyecto, podrá ser maravilloso, podrá ser seguro, pero al final del año los directores podrían decidir reorganizar y por lo tanto decidir en dejar de lado los dividendos, y tú estás dependiendo de ese cheque de dividendos para tus necesidades diarias, aunque sea una buena empresa, un genial proyecto, cuando dejen de lado los dividendos, tendrás que vender algunas acciones, o aumentarlas, o prestarlas. Mientras que en cada momento del tiempo podrías tener el mejor portfolio y si uno no obtiene un cheque de dividendos no importa. Si has dedicado cada momento del tiempo a pensar positivamente, pensar constructivamente, al no aceptar ningún rumor que no contribuye al cumplimiento de tu deseo, no importa cuál sea – aunque sea el hecho más obvio del mundo – si no contribuye al cumplimiento de tus sueños, no lo aceptes. Si lo aceptas, entonces estás gastando. Pero si lo que haces no es negarlo, sino que le eres completamente indiferente, y no lo aceptas para nada, por lo contrario, te enfocas en lo que deseas haber oído en vez de lo que has oído, tu estás invirtiendo. No es lo que escuchas lo que importa. Lo que importa, es cuando admites la verdad de lo que escuchas.

Todas las cosas cuando son admitidas, no cuando son escuchadas, si le das consentimiento, si lo aceptas como verdad; entonces gastas por aceptación o inviertes dependiendo de la naturaleza del estado aceptado. Entonces, esta revelación que vino a través de mi esposa, para mí es una de las más grandiosas que haya escuchado; si hubiera sido escrita en nuestra Biblia, hubiera sido contada bajo esta extraña regla: “Y el Señor Dios habló a ella en este día y le dijo a ella, su sirvienta...”, y hubieran dicho qué revelación vendría de esa manera; pero vino a una esposa normal y natural; vino de una manera natural y normal para instruir, no sólo a ella, sino a su marido, porque yo fui el primero al que se lo dijo, y no puedo decirles lo que me ha hecho desde que lo escuché en aquella mañana del 12 de Abril, porque me ha hecho más consciente del momento, me hizo mucho más consciente de cada momento del día; para que no esté gastando, debo estar invirtiendo – el tiempo es muy preciado y porque estos momentos no retroceden. Estos momentos no mueren; están siempre avanzando hacia mi futuro para confrontarme con un desperdicio, o para mostrarme una maravillosa recompensa; si invierto es por un propósito y, por lo tanto, espero, no sólo espero, sino que cuento con ser recompensado: Cuento con recibir una ganancia de mis inversiones. Entonces, un momento invertido ahora, este mismo día, puede mañana pagarte grandes dividendos.

Conté una historia aquí, dos semanas atrás, de Jimmie Fuller. Bueno, no tenía todos los detalles de la historia, pero luego de la reunión, docenas de ustedes me dijeron – y no sólo luego de esa reunión, sino que también luego de la reunión en el Teatro Ebell – que Jimmie Fuller, para haber hecho la fortuna que hizo, tendría que haber tenido gran capital. Bueno, yo no podía ni negar ni afirmar esa aserción tan atrevida, porque ustedes hablaron como si supieran y muchos de ustedes casi me convencen de que él tenía gran capital y que por eso él lo convirtió en grandes recompensas. Entonces, el viernes por la noche le pregunté a Jimmie para que me contara con más detalles. Él me dijo: “Cuando viniste aquí cuatro años atrás, Neville, vine a escucharte. Mi esposa me preguntó ¿Por qué vienes a escuchar a Neville?; ¿Quién te contó de Neville?” él dijo: “Prendí la radio una noche y escuché al Doctor Bailes. Nunca antes había escuchado de él. Al final de su conferencia, la cual disfruté muchísimo, dijo que Neville vendría a hablar para nosotros y que es un DEBER escucharlo.”

“Bueno, la siguiente noche, como me gustó mucho el Doctor Bailes, lo volví a escuchar, y por las siguientes dos semanas él seguía promoviéndolo, y él era tan generoso con sus halagos que pensé ‘tengo que ir a escuchar a ese hombre’. Entonces cuando vine, disfruté lo que escuché el domingo por la mañana, y luego usted anunció que estaría hablando en la siguiente noche en este mismo lugar, pero que costaría dos dólares.”

“Bueno”, él dijo, “yo tan sólo tenía cincuenta y cuatro dólares. Tenía una esposa y un niño pequeño; no podíamos dejar al niño solo, era un bebé; así que significaba contratar una niñera, pero mi esposa y yo vinimos a todas las conferencias y una noche no teníamos para pagarle a la niñera; simplemente no lo teníamos, pero tomamos lo último que nos quedaba que eran cincuenta y cuatro dólares y vinimos a todas las reuniones, ambos vinimos. Tres años después, Neville, y todavía no había podido probar su teoría. Usted sabe mi problema, como se lo he contado anteriormente.”

Por si alguien aquí esta noche no ha oído sobre su tema – este hombre era un negro, y su problema era que porque él era un negro, todas las marcas y limitaciones del mundo estaban en su contra. Traté de convencerlo de que estas limitaciones estaban ubicadas solamente en su propia mente; su aceptación de que eso era una restricción hacía que fuera una restricción, pero si tan sólo él la soltara por medio de no aceptarla, por completa indiferencia al pigmento de su piel, él podría lograr todos sus sueños, si aceptara esta ley ahora.

Bueno, en el último año, Jimmie Fuller, a través de la completa aceptación, invirtiendo su momento, su ahora, ha transformado el año en una ganancia neta de doscientos cincuenta mil dólares. No tenía un centavo cuando comenzó; no había ganado un gran capital; no lo tenía. Él invirtió solamente la moneda de Dios. Dios se la dio. Él le dio el momento, que es el tiempo. Así que en vez de gastar sus pensamientos, que es lo que hace todo el mundo, y gastar su tiempo, que es lo que hace todo el mundo; él sabía que el pensamiento era dinero; así que invirtió su pensamiento en el ahora, sabiendo que no iba a retraerse y desaparecer de la vista; sabía que era una inversión: que avanzaría hacia el futuro.

Bueno así que así fue. Avanzó de tal manera que ahora él me dice que todo lo que toca se convierte en oro. Ahora él tiene tres hijos; vienen aquí cada domingo a la escuela dominical; él no quiere que sus hijos empiecen con las limitaciones que tenía él, así que él quiere que ellos sientan lo que esta iglesia les da. Así que cada domingo, Jimmie me dice que muchos domingos el desea irse a la playa o a las montañas con su esposa, pero no va porque quiere que sus hijos tengan la oportunidad que él no había tenido. Él dice: “Mi gente era muy religiosa, pero deben haber adorado a un Dios muy pobre, porque estaban hundidos en la pobreza.”

“Así que yo no podía ni estar cerca de las iglesias de mi madre, de mis hermanos y esta gente, porque no podía concebir semejante Dios haciéndonos eso a nosotros; aun así ellos no se perdían de ninguna reunión. Porque, cuando encontré lo que enseñan aquí en la Iglesia de la Ciencia de la Mente, traje a mis hijos a la escuela dominical. Y esto es lo que les ocurrió a ellos. Aquí Dios es amor, y el amor los rodea y ellos no conocen otra cosa que no sea amor, saben que Dios es amor. Un día mi pequeña hija que es la menor de los tres, estaba muy enferma, tenía un terrible resfriado. Y esa noche cuando mi pequeño hijo oró, estas son las palabras que utilizó: “Gracias Dios, que mi hermana esta perfecta mañana.”

No podían ver a mi pequeña hija, con lo enferma que estaba, y decir “Gracias Dios que mi hermana está bien ahora,” pero decían “Gracias, Dios, que mi hermana esta perfecta mañana.” Neville, fue un milagro. Al día siguiente la niña estaba perfecta, no había ni un rastro del resfrío – una ausencia completa de todo lo que vimos la noche anterior, y estos dos pequeños hermanos tan sólo dieron gracias.”

“Ahora, él quería un reloj. Yo no pensaba darle el reloj. Podría haberle comprado miles de relojes. Quería que mi hijo aprendiera la ley que yo no conocía hasta hace poco. Así que él llenó su mente con la posesión de un reloj, y habló del reloj como un reloj “vivo” – uno que hace tic tac, uno que está vivo, no un reloj de juguete. Así que llenó su mente con la posesión de un reloj. En su camino a la escuela, encontró un reloj “vivo”. Ahora él conoce cómo funciona la ley – que la aceptación completa de un estado en la consciencia, debe resultar en la externalización del estado aceptado. Así que si él acepta el reloj, él no necesita pedírselo a su padre terrenal como el medio por el cual el reloj vendrá.”

“No quiero pensar ni por un segundo que mi hijo tenga que dirigirse hacia su madre o su padre como los únicos canales por los cuales su bienestar vendrá. Quiero que él reconozca al Padre Infinito – El Padre en TODOS nosotros – que le dio a él como me dio a mí, todo lo que estoy dispuesto a aceptar. Quiero que mis hijos lo aprendan como yo lo he aprendido. Sí, yo podría bañarlo con regalos, pero luego él me vería a mí como el único canal a través del cual vendrán. No debo aceptar eso. Así que deberías ver como estos pequeños niños y pequeñas niñas viven realmente bajo esta ley. Para ellos Dios es amor y la única realidad y el amor los rodea. Así que nunca se pierden la escuela dominical aquí.”

Y luego él, continúa contándome un montón de cosas maravillosas que le han sucedido con la mera aceptación de esta ley. Me dijo: “La manera en que obtuve este auto, este Cadillac convertible – la traté a la ligera. Me senté calladamente en mi living y manejé mi Cadillac, y simplemente me lo tomé a la ligera.” Me dijo: “La verdad que no le puse verdadero esfuerzo, lo acepté y luego cuando decidí obtenerlo, hice nada más que tres llamadas telefónicas y ese mismo día ya estaba manejando este auto.

Neville, ahora, todo sucede de esta manera. Hoy, en vez de ir a mi oficina y trabajar en la oficina, trabajé detrás de las escenas. Me siento todo el día y escucho los reportes de mis empleados de que todo está bien; mi completo personal de la oficina debe decirme siempre buenas noticias, es lo único que me permito escuchar. Conduzco mi auto; estoy en la oficina; estoy en mi casa; estoy en la oficina pero sólo escuchando buenas noticias. Y pocas veces voy a la oficina físicamente a trabajar, para estar detrás de las escenas sólo escuchando buenas noticias. Así que me olvidé completamente sobre el tal llamado “pigmento de piel”. Y, Neville, honestamente puedo decirte hoy en día que me siento bendecido por sobre todos los hombres porque yo nací negro. Y estoy tan orgulloso de haber nacido negro; estoy tan orgulloso de ser uno.”

Y aquí tenemos una historia que les va a interesar a todos ustedes; él dijo: “Tenía una propiedad de la cual me quería deshacer, y tenía ciertas cosas en inversiones para aquellos que tenían dinero, así que lo publiqué y un hombre me llamó. Él vio la publicación y me preguntó si yo era el caballero que lo vendía, y yo le dije que yo era el que tenía la propiedad. Lo primero que me dijo fue: “Yo no quiero ninguna propiedad de un negro.” Jimmie me dice: “Yo no le respondí, como si nunca hubiera escuchado la palabra. Si quiere ser prejuicioso, él puede ser prejuicioso, ese es su derecho. Si quiere ser tonto al respecto, es su derecho.”

Él puede gastar, no necesita invertir. Así que le dije: “Está muy bien, señor, tengo todo tipo de propiedades, tengo todo tipo de cosas para sus inversiones.” Una semana después, me llamó y me dijo “¿Podría venir a verme?” Jimmie me dice: “Lo fui a ver. Cuando me bajé del auto, sus rodillas se le aflojaron, porque no sabía que un negro iría a verlo, y el negro subió sus escaleras hasta su living.” Luego me dijo: “En una cuestión de minutos él me compró $37000 en valores que yo tenía para ofrecerle.” Dijo: “Los primeros $25000 que compró simplemente lo compró para comprar de nuevo a su cara, y los restantes $12000 los compró porque era una muy buena inversión. Bueno, desde ése momento este caballero ha gastado miles y miles de dólares conmigo y constantemente me llama para agradecerme porque han sido maravillosas inversiones.”

Aquí tenemos a un hombre que está orgulloso de su piel; él no tiene prejuicios porque eso es gastar tiempo, y él no puede permitirse gastar. Entonces, en armonía con la revelación que le fue dada a mi esposa, dejemos todos de gastar nuestros pensamientos, nuestro tiempo y nuestro dinero. Porque todo en nuestra vida debe ser una inversión. Sabemos la verdad. Esta plataforma irradia la verdad. Se te ha dicho que todo procede de tu propia consciencia, pero sólo lo que tú y solamente tú aceptas como verdad, eso se exteriorizará a sí mismo y se moldeará a sí mismo en tu ambiente. Todas las condiciones que encontrarás serán simplemente testigos del estado que tú has aceptado.

Bueno, si no te gusta lo que te estás encontrando, entonces deja de gastar y aprende el arte de la inversión porque cada momento del tiempo es una oportunidad para invertir, no para gastar; y aun así, por el otro lado, tú y yo somos libres. Somos libres de desperdiciar cada moneda en el mundo. Para eso tenemos el derecho, somos seres libres, podemos gastar, no es obligatorio invertir, pero si tú sabes que puedes invertir, ¿por qué no elegir el camino más sabio?

Ahora, se nos dice en el capítulo 30 del libro de Deuteronomio: “El mandamiento que te envío este día no está escondido, y no está lejos. Está cerca de ustedes, está en sus bocas y sus corazones. Ahora, he puesto ante ustedes en este día, la vida y lo bueno, la muerte y la maldad, bendiciones y maldiciones. Elijan la vida, elijan las bendiciones.”

Pero la elección es nuestra porque somos libres. Él nos pone en este día, en este momento, ante un mandamiento. Él nos pone todo adelante; no está lejos, está en nuestra lengua ahora mismo. Y delante de mí, ahora, hay una bendición o una maldición; puedo aceptar el hecho de que yo no te agrado; no importa, quizás tú me amas; pero si yo acepto el hecho de que yo no te agrado, de que no te agradan mis enseñanzas, estoy malgastando mi tiempo. Mañana me demostrarás que yo he gastado mi tiempo por tu comportamiento en relación hacia mí. Por otro lado, si yo acepto el hecho de que sí te agrada, porque me lo estás demostrando, entonces yo no tendré duda alguna en mi mente de que no podrías hacer otra cosa más que contribuir a esta enseñanza. Así que dependerá de mí, el bendecirme, o maldecirme.

Puedo elegir la vida, o puedo elegir la muerte. Puedo elegir lo bueno, pero soy libre, puedo elegir lo malo. Está completamente en mis manos. Pero si tú y yo amamos esto, lo aceptamos y lo creemos, somos sabios decididamente, sabiendo que el Todo está delante de nosotros, y vamos determinadamente a convertirnos en inversores, no gastadores, sin desperdiciar y derrochar nuestra sustancia, sino que la entregamos con un propósito.

En cada momento, hazte consciente del momento, de lo que estás haciendo. Estoy aceptando ahora el hecho de que soy un noble, digno, y maravilloso ser, que mi padre está orgulloso del hijo que es como él. Así que no escucharé ni aceptaré como verdad nada que no contribuya con ese concepto noble que sostendré sobre mí mismo. Porque veré que soy seguro, y quizás alguna noticia asuste al mundo, pero yo no lo aceptaré, porque si no lo admito, no podrá salir de mí. Porque todas las cosas cuando son admitidas son manifestadas, y no lo son a menos que sean admitidas.

Así que si ahora admito que usar este momento como mi momento de inversión, si yo soy lo que la razón niega, lo que mis sentidos niegan, y yo procedo en esa asunción, sabiendo que aunque no se confirme esta noche o mañana, yo seguiré viviendo en la asunción de que soy aquello que quiero ser y todo el día estaré sintonizado y escuchando solo aquello que es buena noticia. Yo sé que estas son inversiones y mañana estos cheques de dividendos deberán venir.

Deben venir. Esa es la ley de nuestro ser. Así que todos aquí, tómenlo de corazón, y aunque no necesiten dinero, y así como les digo a los cientos de ustedes que me vienen a decir en privado: “él debe haber tenido dinero”, les digo que ahora yo sé la historia; antes no la sabía cuando ustedes descaradamente afirmaron que él tenía dinero, pero ahora sé la verdad por medio de la fuente. Él solo tenía 54 dólares, y los 54 dólares que gastó para venir a mis reuniones, aun cuando él no podía gastar un dólar en una niñera; así que les digo que él no tenía dinero; lo tiene ahora. Pero ustedes no necesitan ni siquiera 54 dólares.

Todo lo que necesitan es tiempo, y lo tienen; el tiempo es ahora. Todo lo que necesitan es el pensamiento, eso es dinero. Así que en vez de gastar eso ahora, y gastar el pensamiento en el ahora, inviértanlo ahora, porque tú ahora, en este mismo momento mientras estoy aquí parado y me bajaré de la plataforma dentro de un rato – tú pensarás “Bueno ahora él se ha ido, vendrá de nuevo el año que viene. Ésto no se ha ido. Lo que estoy haciendo ahora no va a desvanecerse, se moverá hacia adelante y se encarnará a sí mismo como una condición; tomará la forma como las circunstancias de mi vida.

Mis ‘ahoras’, mis reacciones a lo que estoy escuchando y diciendo y viendo, todas mis reacciones están en el ahora, y mis reacciones están deletreando mi mañana. Así que lo voy a repetir – a través de la puerta del ahora – porque él dijo “Yo soy la puerta”, Yo soy es siempre primera persona en presente. No dijo “yo fui la puerta, o yo seré la puerta”; dijo: “Yo soy la puerta”, “Yo soy la resurrección”, así que lo que hago en el presente, ahora, no va a retroceder, va a avanzar hacia mi futuro porque a través de la puerta del presente, del ahora, todo el tiempo debe pasar. Así que no lo gastes mientras va pasando; mientras pasa por la puerta del ahora, inviértelo. Cada momento de tu vida, fíjate que sea un momento positivo, constructivo, noble. Les prometo que tendrán un maravilloso, saludable y radiante futuro si invierten en el ahora.

Ahora, siendo esta mi última charla por algún tiempo, mientras tenga esta oportunidad, porque el teatro Ebell no puede albergar a todos ustedes, me gustaría y espero que muchos de ustedes vengan esta semana próxima, y hagan de ella una fructífera y maravillosa semana. Pero yo sé que todos ustedes no podrán entrar al Teatro Ebell; así que aquí una señora me dijo: “Neville, lo has hecho tan claro el viernes a la noche; algo que no había visto antes, porque nos has dicho este año que has traído una maravillosa revelación y esa es la gran diferencia entre pensar desde el final y pensar sobre un final. Porque enfatizaste eso una y otra vez desde que has estado aquí, pero aún no lo podía entender hasta el viernes.” Yo le dije “Bueno, ¿Cómo lo entendiste?, ella me dijo “Tu imagen del balcón y del escenario.” Bueno, ahora tenemos la misma situación aquí. Tenemos un balcón, así que tenemos un escenario. Bueno, entonces si ella habiéndolo escuchado tan seguido aun no lo había entendido, las probabilidades son de que muchos de ustedes todavía no lo han entendido. Bueno, y como ella ahora lo ha entendido gracias a mi ilustración, voy a repetirla para que todos ustedes lo entiendan.

Yo dije que cuando un hombre aprende el arte de pensar desde el final, ese hombre es el amo de su destino, porque él define su final, él formula un objetivo en la vida, y luego se siente a sí mismo justo dentro de la situación de aquel final. Así que piensa desde el final, en vez de pensar sobre el final. El hombre común define sus sueños pero permanece aquí atrás, observándolos antes de pensar en ellos. El hombre sabio ocupa el estado de sus sueños, así que él irradia desde ellos, él piensa desde ellos. Y luego, para utilizar esta pequeña ilustración, yo estoy aquí parado mirando a un auditorio, y voy a describir a este teatro basándome desde la perspectiva de este ángulo, porque lo estoy viendo, desde el escenario. Tú, sentado en el auditorio, o sentado en el balcón, tú lo estás observando desde ése estado, así que tu verás la pantalla y al orador.

Así que la diferencia entre nosotros es que vemos el mismo teatro desde diferentes ángulos. Yo lo puedo definir desde aquí, tú lo puedes definir desde allí. Si yo deseara tener tu punto de vista, mientras esté parado aquí, yo asumiría que estoy sentado donde tú estas sentado y por lo tanto dentro de mi imaginación, observaría desde esa posición. Luego, tendría que ver el escenario, y no el auditorio; vería lo que está detrás mío, este ciclorama, y describiría al teatro desde esa posición en la que estoy asumiendo estar.

Ahora, si esa posición representa, por ejemplo, una posición de seguridad y esta, una de inseguridad, asumiría entonces que al estar aquí parado físicamente que no estoy seguro ahora. Y para probar que sí estoy seguro, entonces observaría desde el estado de seguridad, entonces describiría al mundo relativamente con mi asunción. Si todavía veo lo que veía cuando estaba inseguro, no he tenido éxito en ocupar aquel final deseado; todavía estoy pensando sobre él. Así que la gran diferencia entre pensar desde el final y pensar sobre el final debe ser claramente vista, y luego debo ver la sabiduría en aprender el arte de pensar desde un final deseado.

Entonces, observa a tu mundo, formula hermosos objetivos en la vida y pregúntate a ti mismo: “¿Cómo sería si fuera verdad que ahora soy la encarnación de ese estado? ¿Cómo se sentiría?” y en respuesta a esa pregunta vendrá un sentimiento, un sentimiento que corresponde a ése final. Aprende entonces, a pensar desde ése final, aunque la razón lo niegue, aunque todo lo niegue, tú ocupas ese final. Es ahora, tú estás invirtiéndolo y se convertirá en realidad en tu mundo.

Ahora, otro pensamiento que traté de aclarar y es, otra vez, aquello que Jimmie Fuller me dijo, es una de las claves de su éxito. Cuando la acción del hombre interno corresponde a la acción que el hombre externo debe tomar para que se apacigüe su deseo, él definitivamente realizará su deseo. Existen dos de nosotros; existe un hombre interno y un hombre externo. El hombre externo siempre dirá: “Yo por mi cuenta no puedo hacer nada; el Padre dentro de mí, este ser interior, Él hace el trabajo. Lo que veo que él hace, yo, el ser exterior, lo hago también.” Entonces, hay un tú interior.

Si yo ahora me siento aquí e inmovilizo mi cuerpo al relajarme, y luego imagino lo que el ser exterior tendría que hacer para apaciguar su deseo, y con el exterior relajado, dejarme imaginar que ya lo soy ahora, entonces mantengo el cuerpo inmovilizado pero imagino que ya estoy actualmente experimentándolo ahora. Yo experimentaría en mi imaginación aquello que debería experimentar en la carne para apaciguar el deseo, y luego imaginar ese estado una y otra vez, para que las acciones del hombre interno correspondan con las acciones que el hombre externo debe hacer para realizar el deseo. Cuando eso está hecho – Te prometo que será hecho en la carne –; no hay poder en el mundo para frenarlo cuando esas dos acciones coinciden, pero deja que siempre sea desde el ser interno.

Y ahora, al final del silencio, esto es lo que hacemos. Sabiendo que en todo momento en que ejercitemos nuestra imaginación amorosamente en representación de otro, estamos literalmente mediando a Dios para el hombre. Así que podemos sentarnos calladamente en la oscuridad y simplemente escuchar como si hubiésemos escuchado las buenas noticias que queremos escuchar. Miramos hacia la oscuridad e imaginamos que estamos viendo lo que queremos ver. Esto es invertir estos dos minutos; así que, cuando tomo la silla y bajo las luces, escuchemos y miremos como si estuviésemos escuchando y mirando aquello que queremos escuchar y mirar. Y estamos en realidad, cumpliendo el mandato de esa maravillosa voz que habló a mi esposa cuando le dijo: “Debes dejar de gastar tus pensamientos, tu tiempo y tu dinero; todo en la vida debe ser una inversión.” Deja que estos dos minutos sean tu más grande inversión.

Ahora, vayamos al silencio.



Traducido por Laura Arrojo
La conferencia original en inglés es SOUND INVESTMENTS (Neville Goddard – 1953)



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