~ "La imaginación crea la realidad." (Neville Goddard) ~


sábado, 12 de enero de 2013

HE AQUÍ EL SOÑADOR (Neville - 19 de septiembre de 1969)

Neville Goddard (19 de septiembre de 1969)


HE AQUÍ EL SOÑADOR



En el capítulo 37 de Génesis leemos la historia de José, un soñador cuyos sueños siempre se hacían realidad. Su padre, Israel, amaba a José más que a ninguno de sus otros hijos, y le hizo una túnica larga con mangas. Ahora yo te pregunto, ¿quién es José? Él es la prefiguración de Jesucristo, tu verdadera identidad. La evidencia histórica de Jesús, el hombre, es inexistente, sin embargo él es la única realidad y la verdadera identidad de todo hijo nacido de mujer. Cuando tú dices dentro de ti mismo, “Yo soy”, ese es Jesucristo, el que está soñando todo este vasto mundo viniendo a la existencia.

Un día entenderás esta verdad, pues:

Reales son los sueños de los dioses,
Y suavemente pasa su placer
En el largo sueño inmortal.”

Tus pensamientos son tus sueños, que tejen tu mundo viniendo a la existencia y lo sostienen. Tú y yo estamos insertados en el sueño. “Somos nosotros quienes, perdidos en tormentosas visiones luchamos con fantasmas, una lucha inútil.” Y continuaremos el sueño hasta que despertemos para descubrir que nosotros somos el soñador, que es Dios mismo.

Este no es un sueño vano, sino diseñado para el propósito divino de extender el poder creativo de la imaginación. Expandiéndose al entrar en su sueño, Dios aparece como tú y yo. Y él va a despertar de su sueño, y, porque sólo hay Dios, aunque nos contamos por miles de millones todos nos convertiremos en el único Señor Dios Jehová, que es Jesucristo.

Ahora, José podía soñar e interpretar los sueños de los demás, independientemente de su complejidad. Algunos sueños son simples y no necesitan interpretación, pero la mayoría de nuestros sueños son simbólicos y pocos entienden el lenguaje del simbolismo. José entendió e interpretó el sueño de las gavillas así como su sueño del sol, la luna y las once estrellas que se inclinaban ante él. Cuando su padre escuchó el sueño dijo: “¿Qué es este sueño? ¿Deberíamos yo y tu madre y tus hermanos inclinarnos ante ti?” No lo criticó, pero puso estas cosas en su corazón.

Ahora, en el estado de Moisés el nombre José es cambiado por el de Josué, que es la forma hebrea del anglicismo “Jesús”, o “Jehová salva”. Así que aquí encontramos a José, el soñador, convirtiéndose en Jesús, el salvador, al despertar del sueño que él soñó, interpretó y cumplió.

Ahora mismo tú piensas que esta sala es real, y esta noche puede que tengas un sueño y – si tienes suerte – recordarlo como un sueño, pero no como una realidad. Bueno, si soñar es morar en la irrealidad no reconociéndola como tal, ¿qué es la vida sino un sueño ininterrumpido? Hasta que no tengas ciertas experiencias, no vas a dudar en cuestionar mi cordura, pero cuando las tengas sabrás que esto que parece real no es menos sueño que el sueño de la noche.

Viaja conmigo en tu mente mientras leemos el periódico de la mañana. En la primera página leemos sobre un accidente aéreo, una guerra, un atraco, un asesinato y malversación de fondos. Vuelve la página a la columna social. Vé las fotos de la novia y el novio y lee todo sobre su boda y los invitados que asistieron. Otra página enumera los muertos, y finalmente, pasamos a la página financiera, que nos dice quién está haciendo dinero y quién lo está perdiendo. ¿No es incoherente? Perdido en la lectura, hemos viajado de la violencia a una boda, los chismes, las muertes y las finanzas. Todo escrito por diez o doce hombres que están profundamente dormidos, y soñando que sus columnas vienen a la existencia, mientras que tú – y los millones que leen el periódico – veréis la plasmación externa de todo lo que pensásteis durante la lectura.

¿Cómo sé yo esto? Porque he despertado del sueño de la vida. Yo sé que Dios se acostó dentro de mí a dormir, para soñar que él es yo; pues cuando él despertó, ¡yo era él! ¿Cómo sé que yo soy él? Porque su único hijo engendrado, David, me llamó padre.

Mientras yo permanezca en este cuerpo de carne y hueso, he de soportar sus restricciones y limitaciones; sin embargo, recordando que esto es un sueño, puedo cambiarlo. Si este mundo es una realidad, no puedo cambiarlo; pero si yo soy su realidad, puedo cambiar mi mundo con respecto a mí mismo. Puedo imaginar un deseo cumplido y observar que viene a suceder en mi mundo exterior. Pero primero tenía que saber que era un sueño. Esto lo sé, pues el que está en la profundidad de mi propio ser me dijo: “Me acosté a dormir dentro de ti y mientras dormía soñé un sueño. Soñé que yo soy tú.” Sí, él soñó que él es yo, ya que despertó y él era yo. Unos meses más tarde me reveló su misterio trayéndome a su hijo David para que me llamara padre. A través de una sabiduría innata yo supe que él no era sólo un muchacho que me llamaba padre, sino el David de la fama bíblica que es el hijo único de Dios.

Cuando Dios despierta dentro de ti él es el mismo Dios que despertó dentro de mí. No hay dos Dioses. Tú y yo somos realmente uno. Aunque parece que hay miles de millones de nosotros aquí, todos somos un solo ser, un único Dios representando esta obra, para expandir nuestro poder creativo y nuestra sabiduría.

Un amigo mío muy querido se encuentra entre el público esta noche. Estoy muy emocionado por él y por cualquiera que viene y tiene tal tipo de experiencia y la comparte conmigo. Esta es su experiencia. Mientras estaba en su sala de estar viendo la televisión se sintió con sueño, cerró sus ojos, y se dejó caer dormido. Recordando lo que estaba viendo en la televisión, se encontró conduciendo su coche con su esposa a su lado. Sintiendo una sensación de desastre inminente, mientras su esposa agarraba el volante él se despertó en el sueño, y consiguió tomar el control del volante de nuevo. Más adelante vio a un hombre al que reconoció como un gran actor, y de repente, recordando dónde estaba cuando el sueño comenzó, él interiormente proclamó “YO SOY”. En ese momento despertó sentado en su silla frente al televisor. Entonces dijo, “Ya que esta es la primera vez que me he despertado en un sueño para saber quién soy y dónde estoy, no puedo sino estar satisfecho conmigo mismo.” Bueno, el debería estarlo. Todas estas experiencias son pequeñas rupturas para el cerebro que nos ata al sueño, lo que significa que él está a punto de despertar de este sueño de la vida.

Innumerables veces yo he estado sentado en mi silla y me encontré deslizándome en lo que la razón me dice que no debería ver. He entrado en ese mundo; se cierra en torno a mí y se vuelve tan real como este. Estoy en un mundo terrestre, hablando con personas que son tan sólidas y reales como tú y yo lo somos. Despierto, soy consciente de dónde estaba cuando entré en esta sección de tiempo; y también sé que no hay un camino que me lleve de vuelta al año y lugar que dejé [atrás].

Como ves, todas las cosas están teniendo lugar ahora. La eternidad existe y todas las cosas [existen] en la eternidad independientes de la creación, que fue un acto de misericordia. Entrando en una determinada sección del sueño, lo animamos y tomamos conciencia de lo que ya es. El pasado no ha dejado de ser. Está teniendo lugar como tuvo lugar y aún tiene lugar cuando alguien entre en esa sección de tiempo. Lo mismo es cierto del futuro. En el año 1969 nos encontramos pisando la luna. Siempre ha sido así. El mundo es, y estamos situados en este pequeño espacio llamado tierra para aprender a soportar los rayos del amor, pues Dios es amor infinito. Lo sé, pues estuve en Su presencia, luego descendí y entré en un espectro a fin de aprender a amar y tomar sustancia.

No hace mucho estuve en otra sección de tiempo instruyendo a un grupo de tal vez una docena de hombres todos sentados a mi alrededor. En el centro conmigo había un espectro, la sombra de un hombre. Yo podía moverlo y hacer con él lo que quisiera. Entonces le dije, “Ve y ama. En la medida que ames, adquirirás sustancia. Sólo entonces podrás tomar parte en el drama y despertar con vida en ti mismo.”

Lo que le dije a esos hombres te lo digo a ti ahora. En la actualidad, tú eres sólo un ser animado, no un espíritu dotado de vida. Un día adquirirás sustancia (adquirirás amor), entonces te volverás uno con vida en ti mismo, sabiendo que todas las cosas fueron hechas por medio del acto creativo de amor (el acto de misericordia) y sin esto no fue hecho nada. Como espíritus dotados de vida todos regresamos al único ser como ese único ser, pero conservando nuestra propia identidad. Nunca perderemos nuestra identidad, sino que creceremos en una individualización cada vez mayor.

Mientras estaba en San Francisco, un tipo que asistía a mis reuniones allí me contó una historia. Un caluroso día de verano se detuvo en un bar a tomar una cerveza bien fría. Tomando el único asiento desocupado del bar, enseguida comenzó a conversar con el hombre que estaba sentado a su lado que le contó esta historia. “La cosa más extraña me sucedió hace años y todavía me obsesiona. Resulté herido durante la Guerra de Corea y me enviaron a un hospital en Japón. Mientras estaba acostado en esa cama en el hospital y sabiendo que soy norteamericano, sentí la habitación desvanecerse de mi vista y de repente estoy en Europa, bailando con una mujer que está vestida, como todas las demás mujeres allí, en miriñaques. Sabiendo quién soy, le dije a mi compañera de baile, 'Sabes, esto es un sueño', y con este comentario ella se asustó. Cuando la gente se reunió a mi alrededor les dije que yo realmente era un soldado norteamericano que estaba herido en un hospital en Japón. Incluso les dije qué año era, pero para ellos el año aún no había llegado de modo que la multitud se enfadó y yo decidí que era hora de irme. Así que simplemente asumí que estaba en mi cama en el hospital de Japón, y cuando abrí los ojos, yo estaba allí.”

Este hombre aún no ha despertado completamente, pero un día despertará de este sueño que parece tan consistente, igual que tú lo harás. Y cuando lo hagas, experimentarás cada precepto de las Escrituras en lo que el mundo llamará un sueño.

Ahora, el capítulo 6 de 1 Timoteo nos dice que “El amor al dinero es la raíz de todo mal”, y en el capítulo 13 de la epístola a los Hebreos, Pablo nos dice: “Mantén tu vida libre del amor al dinero”. Cuando yo era un crío en la isla de Barbados, cada domingo cuatro niños nos montábamos en un gran burro que usábamos para aparearse con yeguas y así producir mulas, en dirección a la casa de mi abuela, donde ella nos daba a cada uno de nosotros una moneda. Yo recibía un centavo. Cuando mi abuela nos perdía de vista, un hombre se reunía con nosotros con una burra, y a cambio de mi centavo él se subía a su burra y volvíamos a casa en un paseo salvaje ya que nuestro asno perseguía a su burra. Esto fue así por mucho tiempo antes de que mi madre lo descubriera, y entonces ella dijo: “Sabes, Nev, no vas a tener nada, pues lo malgastas todo.” Yo supe, intuitivamente, que el amor al dinero era la raíz de todo mal.

Ahora, para mostrar cómo las Escrituras se cumplen en la experiencia, compartiré contigo ahora un sueño despierto reciente mío. Yo sabía dónde estaba mi cuerpo físico, y sabía qué año era, pero me encontré en la esquina de una calle sosteniendo un enorme paquete de billetes de todos los valores. Una mujer que pasaba por allí lo alcanzó y agarró algo de mi dinero. En su ansia, varios billetes salieron volando de ella y fueron agarrados por la otra gente que pasaba. De repente, esta señora se enfadó mucho ¡y exigió que todos ellos le devolvieran su dinero! Ella acababa de robármelo, ¡pero ahora estaba acusando a los otros de robárselo a ella! ¿No es eso la vida? Un hombre puede rastrear la pertenencia de su propiedad remontándose hasta su antepasado que la robó, pero se volvería tan loco como pueda estarlo si un pariente del dueño original intentara reclamar su propiedad.

Ahora, en mi sueño yo seguí moviéndome por los caminos laberínticos de mi mente, objetivando lo que me encontraba. De repente, un hombre se acercó y me preguntó si quería un taxi. Sosteniendo aún mi dinero rechacé su invitación. Entonces muchos hombres comenzaron a reunirse a mi alrededor y, cuando vi sus caras y sus cuchillos, me di cuenta de que iban a quitarme el dinero además de la vida, así que me recordé a mí mismo dónde estaba cuando empecé el sueño. Sabía que si me despertaba frustraría sus intenciones. Yo sobreviviría, pero ninguno de nosotros conseguiría el dinero. En el momento en que mi decisión fue tomada, solté el dinero y regresé a mi cama. Ahora yo sé la verdad de la afirmación, “El amor al dinero es la raíz de todo mal”, pues mi visión es parte de la estructura eterna del universo.

Tú también tendrás una visión como la mía después de que hayas perdido todo deseo por el dinero. Sí, desearás los medios necesarios para satisfacer las necesidades del César: pagar el alquiler, los impuestos y comprar comida y ropa; pero sabrás que no necesitas mil millones para satisfacerlas. Los que están hambrientos de más y más miles de millones están profundamente dormidos. Si escucharan lo que te estoy diciendo ahora pensarían que estoy loco; pero yo les diría que sus sueños revelan una locura mucho más profunda, pues están profundamente dormidos, creyendo que sus sueños son [la] realidad.

Ahora, en la historia, Jesús [sic] era un soñador cuyo padre tanto lo amaba que le hizo una túnica con mangas largas. Me pregunté cuál era la importancia de las mangas, y entonces una noche tuve esta experiencia: yo estaba enseñando el gran misterio de Dios, cuando un hombre entró en la sala y cortó la manga de mi túnica para exponer mi brazo derecho desde el hombro hasta la punta de los dedos. A la mañana siguiente recurrí al Libro de Isaías y leí, “¿Quién creerá nuestro relato? ¿A quién ha sido revelado el brazo del Señor?” Esa noche la manga de la túnica usada por José el soñador, fue cortada, revelando (dejando al descubierto) mi brazo – el símbolo de mi poder imaginativo.

Yo sé, ahora, que yo – todo poder imaginativo – he despertado del sueño. Sé que eso es lo que tú eres también. Estoy tratando de convencerte de esto, y te pido que te pongas a prueba. Si este mundo es real, tú no puedes cambiarlo, pues tú no puedes cambiar la realidad; pero tú puedes cambiar un sueño. Siente que los cambios han llegado a ti ahora. Sumérgete en esa sensación y sostenla. Si esto es un sueño, lo que tú estás sintiendo producirá hechos objetivos que para los demás se verán como reales. Pero tú recordarás que su origen fue un sueño. Una vez que se vuelva objetivo y real, no te quedes perdido en el sueño, pues como todos los sueños se desvanecerá. Todo viene a la existencia, crece, mengua y desaparece. Un árbol puede tener 8.000 años de antigüedad, pero finalmente morirá. Las estrellas se están fundiendo debido a que son los sueños de los dioses y

Reales son los sueños de los dioses
Y suavemente pasa su placer
En un largo sueño inmortal.”

La imaginación (los dioses) trajo el mundo a la existencia y lo sostiene mientras este gran experimento está teniendo lugar. Nosotros somos esos dioses (llamados hijos) que colectivamente forman a Dios Padre.

No hay niño nacido que no esté vistiendo a un hijo de Dios, como se nos dice en el capítulo 32 del Libro del Deuteronomio: “Él ha puesto límites al pueblo según el número de los hijos de Dios”. Un niño no podría respirar sin la entrada de Dios como su respiración. “Dios mismo entra por la puerta de la muerte, el cráneo humano, y yace en la tumba del hombre en visiones de eternidad hasta que se despierta y ve las ropas de tela dejadas allí que las mujeres tejieron para él a la entrada de la casa de su Padre.”

Cuando yo entré en esta vestimenta (el cuerpo físico) que mi madre – una mujer – tejió para mí, Dios – cuyo nombre es YO SOY – entró conmigo y comenzó su sueño. Mi madre me llamó Neville, y con el paso del tiempo empecé a afirmar que yo soy Neville. Entonces un día nos convertimos en un nuevo ser, pues el “yo” que entró en la vestimenta llamada Neville se despertó para descubrir que yo soy Dios. Luego, para demostrarme a mí mismo que yo realmente soy Él, el hijo de Dios se apareció ante mí y me llamó Padre. Ahora, restringido por el cuerpo que llevo, estoy limitado y soy débil. Pero cuando me lo quite y el mundo me llame muerto, regresaré al ser único del cual vine, pues yo salí del Padre y vine al mundo. De nuevo estoy dejando el mundo y regresando al Padre.

Si sabes que tú eres Dios Padre, sabrás que no importa lo que el mundo sueñe. No importa cuán horrible el sueño pueda parecer ser, el soñador no es tocado por su sueño. El que soñó que era Stalin y asesinó a millones, no es tocado por su sueño y al final descubrirá que todas las cosas trabajan hacia el despertar de Dios.

La súplica del Salmo 44: “¡Despiértate! ¿Por qué duermes tú, oh Señor? ¡Despierta! No nos rechaces para siempre.”, está dirigida a Dios, el Dios en cada uno que está luchando para despertar. Él está despertando en mi amigo Bill, que tuvo la experiencia de conducir su coche, sabiendo que estaba sentado en su sala de estar. Este tipo de experiencias rompen los hilos que lo atan a uno a su sueño, y cuando estos hilos empiezan a romperse, él despierta dentro de su propio cráneo, pues ahí es donde el drama tiene lugar.

Ahora, en la historia, cuando José se unió a sus hermanos, se dijeron unos a otros: “Matémosle”. Pero su hermano Judá suplicó por su vida, diciendo: “No, él es de nuestra carne y sangre. No permitáis que su sangre caiga sobre nosotros. Vendámoslo como esclavo.” Así que lo despojaron de su túnica y lo arrojaron a un pozo. Luego, una caravana, en su camino hacia Egipto, que transportaba oro, incienso y mirra (las mismas cosas que los reyes trajeron al Cristo niño en su nacimiento) accedió a comprarlo; y José fue llevado a Egipto, donde ascendió al poder del Faraón. José entonces salvó a la civilización de la hambruna. Y cuando los hermanos se arrepintieron por lo que habían hecho, José dijo: “Vosotros pretendísteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó para bien.” Entonces su nombre fue cambiado de José a Josué, que significa Jesús.

Recuerda, las Escrituras se despliegan dentro de ti. El soñador en ti ha sido arrojado a un pozo. Ahora, en el Salmo 40 (que tan a menudo es usado en el Nuevo Testamento en referencia a Jesús) el segundo versículo dice: “Me sacaron del pozo, fuera del lodo cenagoso y colocaron mis pies sobre la roca, haciendo mis pasos seguros.” La palabra “lodo” se define como “tierra esponjosa”. ¿Puedes pensar en algo que describa mejor al cerebro humano? Y el hombre es llamado la tierra, pues la palabra “Adán” significa “tierra roja”. Así que el soñador es sacado del pozo – el cráneo en donde ha sido encerrado – al despertar de su sueño y nacer desde arriba.

Tú debes experimentar dos nacimientos: uno físico y otro espiritual. Naces espiritualmente a través del despertar y la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. No es que nace otro ser; tú eres él; pues estáis todos solos, y cuando dejas tu tumba se queda vacía.

El Nuevo Testamento es todo sobre el soñador en ti que despierta como Jesucristo, y todo lo dicho de él es verdad. Su historia es divina, no secular.

Nunca encontrarás ninguna evidencia de un Cristo histórico aquí en la tierra. El obispo Pike la buscó, pero nunca encontró quién es realmente Cristo. El Papa, así como los líderes de todas las religiones cristianas, tienen millones de personas mirándolos como guías; sin embargo todos ellos son líderes ciegos de los ciegos. La evidencia histórica de Cristo como hombre es inexistente, sin embargo él es la única realidad y la verdadera identidad de todo hijo nacido de mujer.

Tú eres Jesucristo, durmiendo, soñando sueños horribles mezclados con otros [sueños] encantadores; pero al final despertarás del sueño para saber que tú eres Jesucristo. Entonces, permanecerás [aquí] un poco de tiempo para contarles tus experiencias a aquellos que estén dispuestos a ser desilusionados y a permitir que caigan sus falsas ideas del pasado; luego dejarás esta pequeña sombra que camina por la tierra para entrar en la eternidad como Dios.

Lo que te he dicho vivirá en tu mente. Aférrate a las visiones que he compartido contigo, pues a su tiempo mi Palabra echará raíces y crecerá dentro de ti. Entonces esta maravillosa historia hará erupción en ti, y sabrás que tú, también, eres Jesucristo. Y, porque sólo hay un Jesucristo y sólo un hijo, cuando el hijo de Dios te llame Padre, tú y yo somos uno. Ese es el fantástico misterio. Cómo nosotros, conservando nuestra individualidad, ¡somos uno!

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Manu LDA
La conferencia original en inglés es BEHOLD THE DREAMER COMETH (Neville Goddard 09-19-1969)




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