~ "La imaginación crea la realidad." (Neville Goddard) ~


miércoles, 1 de mayo de 2013

EL EVANGELIO (Neville - 22 de enero de 1968)

Neville Goddard (22 de enero de 1968)


EL EVANGELIO



Cuando oyes la palabra “evangelio” por lo general piensas en términos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan; pero esta noche quiero darte a conocer el evangelio como se encuentra en las cartas de Pablo.

Escucha estas palabras cuidadosamente: “Estoy asombrado de que tan rápidamente hayáis desertado del que os llamó en la gracia de Cristo y os volváis a un evangelio diferente. No es que haya otro evangelio, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aún nosotros, o cualquiera que le oye, os predicara un evangelio que es contradictorio al que os hemos predicado, sea maldito.” Luego él repite esto diciendo: “Lo he dicho antes así que ahora lo digo de nuevo: Si alguno enseñara un evangelio que es contrario al evangelio que nosotros predicamos, sea maldito.” Notarás que Pablo se incluye en esta declaración, porque es posible que bajo amenaza de muerte o dolor o tortura el hombre confiese que estaba equivocado. (Las iglesias hicieron confesar a Galileo, bajo la amenaza de Caín, que la tierra estaba inmóvil y no se movía alrededor del sol, aunque hoy sabemos que Galileo tenía razón.)

Las iglesias siguen enseñando un Cristo que nunca existió, pero Pablo enseñó lo que él había recibido por revelación, diciendo: “Pablo, un apóstol, no de hombres ni por hombres, sino por revelación de Jesucristo y Dios Padre que lo resucitó de la muerte. Te haré saber que este evangelio que yo predico no es evangelio de hombre. No lo recibí de hombre, ni me fue enseñado, sino que vino por revelación de Jesucristo.” Luego nos dice quién es Jesucristo, diciendo: “De ahora en adelante yo no considero a nadie desde el punto de vista humano; aunque yo una vez consideré a Cristo desde el punto de vista humano, no lo considero así ya.”

Ahora, las palabras “Cristo” y “Mesías” son lo mismo en las Escrituras. Al confesar “Yo soy un hijo de Abraham de la tribu de Benjamín,” Pablo fue un maestro en la ley de Israel. Mientras buscaba a algún descendiente físico de Jehová que viniera como un mesías y destruyera a los enemigos de Israel, el misterio se desplegó en él, y dijo: “Quiero que sepáis lo mucho que me esfuerzo para que tengáis una comprensión y un conocimiento seguros del misterio de Dios de Cristo en quien están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento.”

Para Pablo, la sabiduría, el poder y el conocimiento de Dios que de repente hicieron erupción en él era Cristo, pues cuando llegaron las visiones él entendió quién era el mesías realmente. Pablo se dio cuenta de que Dios, llamado “la Palabra”, estaba enterrado en el hombre y había tres etapas en su historia: su plantación, su muerte y su resurrección. Primero la Palabra es sembrada (o impartida). Al entrar en el mundo de muerte es olvidada en la lucha por comida y ropa, alquiler e impuestos. Luego la Palabra es oída con entendimiento, acelerada, y cuando hace erupción todas las promesas de Dios a Abraham se despliegan desde el interior del individuo. Cuando haga erupción en ti, ya no buscarás más un Cristo físico, ¡pues tú conocerás a Cristo como la sabiduría y el poder de Dios en ti! Como Pablo, entonces dirás: “Ya no considero a nadie desde el punto de vista humano. Aunque yo una vez consideré a Cristo desde el punto de vista humano, ya no lo considero así.” Sabiendo que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ¡tú descubres quién puede!

Pablo, hablando a los Tesalonicenses, dijo: “Cuando recibisteis la Palabra de Dios que os predicamos, la aceptasteis no como la palabra de hombres, sino como realmente es, la Palabra de Dios que obra en vosotros, los creyentes.” En esta afirmación Pablo está hablando a aquellos que oyen la historia eterna de Dios y la creen. Ellos son los que, cuando el mundo llama a sus seres queridos muertos, persisten en creer que no están muertos sino vivos, y que Dios cumplirá su promesa en ellos. Ellos creen, no en palabras de hombres, sino en la Palabra de Dios enterrada dentro.

Ahora, he aquí una historia que recibí el viernes pasado por la noche. Esto ilustrará cómo tú sabrás cuándo la Palabra se acelera en ti. Esta señora se encontraba, en sueño, en una enorme multitud, sentada en una ladera cubierta de hierba. Un hombre estaba de pie sobre una pequeña plataforma elevada hablando por un micrófono. En sus manos él sostenía una Biblia abierta. Entonces un señor se puso de pie y dijo: “Desafío a cualquiera a refutar mi conocimiento de la Biblia.” Esta señora (en consonancia con el personaje que ella realmente es – y ciertamente no es tibia en nada de lo que hace) se levantó, y citando el capítulo 22 del Libro de Mateo, los versículos 42, 43 y 45 (ella omitió el versículo 44 que es una cita del Salmo 110) dijo: “¡Pregunta, por favor! ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Ellos respondieron, 'El hijo de David'. Entonces él les dijo, '¿Por qué entonces David en el Espíritu le llamó Señor? ¿Si David así le llama Señor, cómo puede él ser hijo de David?'” Completando la cita, ella continuó explicando a la multitud la relación entre Cristo y David, diciendo: “Cristo es el Padre y David el Hijo en cumplimiento de las Escrituras.” Entonces, en el silencio absoluto que siguió a la afirmación, ella se despertó. La Palabra se ha acelerado tanto en ella que es sólo cuestión de momentos que haga erupción y la historia de Jesucristo sea su historia.

Ningún individuo llamado Jesucristo fue nunca crucificado en una cruz de madera. Cuando Pablo dijo: “He sido crucificado con Cristo” él estaba hablando del Cristo Cósmico que es crucificado en la humanidad para que la humanidad pueda convertirse en un alma viviente. Es la sabiduría de Dios y el poder de Dios lo que es crucificado, muerto y está enterrado en ti. Y es ese mismo poder y sabiduría que despierta para revelarte como el poder y la sabiduría de Dios.

En el estado de Pablo tú, también, dirás: “He sido crucificado con Cristo; no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí y la vida que ahora vivo en la carne, yo la vivo por la fe del Hijo de Dios que me amó y se dio a mí.” Tú puedes pensar que una persona está hablando, pero es Dios mismo, que tanto te amaba que te dio su poder y sabiduría llamados Cristo, para que con el tiempo tú despertaras a la conciencia de que tú eres Dios.

En la carta de Pablo a los Gálatas, él hace esta pregunta: “¡Oh Gálatas insensatos! ¿Quién os ha fascinado, ante cuyos ojos Jesucristo fue presentado públicamente como crucificado? Dejadme preguntaros sólo esto: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley o por oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado con el Espíritu, vais a terminar ahora con la carne?” Ahora yo voy a preguntarte: ¿Vas a pensar en un hombre físico llamado Jesucristo? ¿Un salvador externo que vendrá sobre los lomos de los descendientes de David? ¿O vas a pensar en el Cristo-Espíritu que está enterrado en ti, cuando yo hable del Cristo? ¿Aceptarás la idea de que el Espíritu de Cristo está crucificado en ti y enterrado en ti? ¿Que resucitará en ti como tú? ¿O vas a seguir viendo un ser físico llamado Cristo como el poder y la sabiduría de Dios?

Pablo confiesa: “No recibí esto de los hombres, ni me fue enseñado por el hombre. ¡Vino por una revelación de Jesucristo, que es Dios en el acto de auto-revelación!” Luego, él continúa: “Cuando le fue de buen grado a Dios revelar a su Hijo en mí, yo no consulté con la carne y la sangre.” ¿Cómo podrías tú pedirle a otro que te explicara una revelación que vino de dentro de ti? Ellos podrían decirte todo tipo de cosas sobre el exterior, pero no podrían decirte ni una cosa sobre este gran misterio hasta que se hubiera desplegado en ellos. En el capítulo 2 de Colosenses Pablo dice: “Quiero que tengáis la comprensión y el conocimiento seguros del misterio de Dios de Cristo.” Te dice que Cristo es un misterio, ya que todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento de Dios están escondidos en Él.

Cristo nunca fue un simple hombre que caminó sobre la tierra. El Cristo-Espíritu, el poder y la sabiduría mismos de Dios, está crucificado y enterrado en ti, y un día ese poder se levantará en ti y tú sabrás que eres Él. “Que cualquiera que enseñe otro evangelio sea maldito”. Pues bien, el mundo entero enseña otro evangelio. Ellos te dicen que un simple hombre nació físicamente del vientre de una mujer que fue fecundada espiritualmente, ¡y esa no es la historia en absoluto! ¡Todo el mundo dará a luz a Cristo! ¡Esto será una señal en ti cuando sostengas a ese bebé entre tus propios brazos, pues en ese momento tú sostendrás la señal de tu nacimiento a la vida misma!

Permíteme compartir contigo una visión de George Russell (conocido por todos nosotros como AE) de su libro, La Lámpara de la Visión, que él comienza con una cita de Proverbios y de Job, diciendo: “El Espíritu del hombre es esa lámpara del Señor, y cuando su lámpara brilla sobre mi cabeza, por su luz yo camino a través de la oscuridad.” Su visión comienza: “Dónde vi esto no lo diré. Había una sala más vasta que cualquier catedral, con pilares que parecían hechos de ópalo vivo y tembloroso. Arriba entre los pilares habían tronos sobre los que se sentaban Reyes Divinos, todos con crestas de fuego. Uno llevaba la cresta de la serpiente, otra emplumada con plumas de fuego. Al final de la sala se sentaba uno que era más grande que el resto que irradiaba luz como el sol. Abajo en el suelo yacía una figura oscura, y dos de los Reyes Divinos hicieron movimientos con sus manos por encima de ella sobre la cabeza y el cuerpo. Cuando sus manos se agitaron, chispas de fuego como joyas destellantes estallaron. Luego de este cuerpo surgió un ser tan grande, tan glorioso y majestuoso como los que estaban sentados en los tronos. Cuando él despertó a la sala y se hizo consciente de sus hermanos, alzó las manos saludando, y las altas figuras doradas saltaron de sus tronos, levantaron sus manos saludando, y rápidamente se desvanecieron en la luz donde estaba sentado el más grande.” AE había escuchado sobre un dios que estaba despertando de su paso por la oscuridad a la luz.

Ahora, así hechizado en este mundo, tú has olvidado esa gran sala en la que te acostaste a soñar este mundo en existencia; pero un día tú también despertarás, y tus hermanos, todos reyes investidos, estarán allí para recibirte. Uno por uno, todos despertarán de esa misma forma para ser incorporados en ese único cuerpo que estaba al final, esperando el regreso de todos.

Tú y yo acordamos soñar conjuntamente y este mundo es nuestro sueño. Es un mundo de oscuridad, un mundo que es una pesadilla, pero al final tú también regresarás enriquecido por el sueño. Despertarás para encontrarte glorificado por él, glorioso y majestuoso debido a tu experiencia en este mundo de oscuridad, este mundo de muerte.

Ahora, otra señora me dio una carta el viernes, diciendo: “La cosa más extraña me ha estado sucediendo. He estado teniendo visión doble. Mientras estaba en mi sala de estar haciendo las tareas normales de ama de casa yo veía una carretera ahí, bañada en luz viva, con una luz de mayor intensidad en su final. Durante todo el día los dos mundos convergían para permanecer conmigo, sin embargo un mundo no parecía molestar al otro.

La primera noche de la visión doble, cuando me fui a dormir vi a un ser alto vestido de blanco. Él era tan magnífico que sentí que yo debía estar a sus pies, sin embargo yo sabía que yo estaba en mi cama. De pie erguido con los brazos levantados por encima de su cabeza, veo que está sosteniendo una lámpara que ilumina todo a su alrededor. Después estoy mirando a través de sus ojos y viendo a mi marido durmiendo en la cama. De repente me di cuenta de que yo era el ser teniendo la experiencia y el que la estaba transmitiendo.” Luego ella hizo esta pregunta: “¿Podría ser yo este glorioso ser que vi?”

Yo puedo decirle a ella: Eres infinitamente más grande de lo que te piensas, pues tú eres el ser mirando a través del ojo y el que está tendido en la cama llamado tu marido, ¡ya que tú eres la causa invisible de todo! Estás despierta, realmente en casa, y es sólo cuestión de momentos que estés completamente despierta de este sueño de la vida. Oh, vas a tener muchas experiencias fantásticas, que pueden asustar a tus amigos y molestar a tus familiares, pero no puedes evitarlo, porque has llegado.

Ahora, Pablo escribió su Evangelio a los Gálatas antes del año 52 D.C. Todas sus cartas fueron escritas antes de que los cuatro evangelios llegaran a existir. Marcos, el evangelio más antiguo, fue escrito en el año 70 D.C., y Juan, el último, fue escrito en el 90 D.C. Lee el Libro de Juan y verás que está sacado en gran medida de la historia de Pablo. Todas las promesas de Dios despertaron en Pablo. Al contar la historia a medida que se desplegaba en él, dijo: “Cualquiera que cuente otro evangelio, sea maldito.” Cualquier otro evangelio destruye la verdad y mantiene a los hombres como esclavos. Incluso hoy, después de 2.000 años, los hombres continúan descarriados por enseñárseles la historicidad de Cristo, pues es un misterio.

Cuando Pablo leyó el Antiguo Testamento sin su revelación, él creía que Abraham fue un ser de carne y hueso. En el Libro de Gálatas él cuenta la historia de Abraham y sus dos esposas: Agar, que da a luz hijos en esclavitud, y Sara, que da a luz hijos en libertad. Luego él dice: “Esta es una alegoría.” Ahora, una alegoría es una historia que se cuenta como si fuera cierta, dejando al que la oye descubrir su carácter ficticio y extraer su significado. Si la historia de Abraham como se expone en el capítulo 4 de Gálatas es una alegoría, y el Nuevo Testamento comienza: “Esta es la genealogía de Jesucristo, el hijo de David, el hijo de Abraham”, ¿no es la historia de Jesucristo una alegoría, escrita para que nosotros aprendamos su mensaje? Esto no quiere decir que la historia sea una mentira, pero debido a que el hombre no puede captar el misterio de Dios, es contada en forma de cuento. Desafortunadamente, el hombre ha aceptado la historia en lugar de su mensaje. La historia de Jesús es una alegoría, sin embargo es más cierta que cualquier cosa conocida por el hombre, pues la sabiduría del hombre es necedad a los ojos de Dios, que escribió la historia.

En 1929, a la edad de 24, yo estuve en la presencia del Señor resucitado, y cuando Él me hizo una simple pregunta yo respondí en palabras de Pablo: “Fe, esperanza, y amor, estas tres, pero la mayor de ellas es el amor.” Cuando regresé a este mundo tengo que confesar que me pregunté por qué había usado las palabras de Pablo en lugar de las de uno de los evangelistas. No estoy diciendo que lo que está recogido en los cuatro evangelios no es verdad. Todo es cierto, pero las experiencias recogidas ahí fueron construidas a partir de este evangelio original, y cualquier enseñanza contraria a él es una mentira. No hay un Jesucristo histórico. Nunca hubo uno y nunca lo habrá.

Pablo estaba buscando al Mesías por venir desde el exterior, y cuando vino desde dentro, Pablo fue lo suficientemente honesto como para recoger lo que le sucedió, y por eso él fue condenado por el Sanedrín, sus propios hermanos terrenales. Lo encarcelaron, lo encadenaron, y quisieron su muerte porque él se atrevió a presentar una traducción de las profecías de Dios que difería de lo que ellos esperaban.

Ellos querían un Mesías externo, pero Cristo no viene de esa manera. Él despierta desde dentro, pues es Él el que está interpretando todos las papeles. Así la Palabra, después de haber sido recibida por el hombre, ¡despierta para descubrirse a sí misma! Ha sido él todo el tiempo, y cuando regresa de su paso por las sombras a la comunidad celestial, todos sus hermanos reyes estarán esperándolo. Al llegar allí, él contribuirá a la sabiduría, el poder y la gloria de Dios, ¡pues todos regresan con su regalo!

Lee las trece cartas de Pablo cuidadosamente y te darás cuenta de que el sistema de la fe cristiana fue plenamente madurado antes de que Mateo, Marcos, Lucas y Juan llegaran a existir. Pablo llama a su sistema el Evangelio de Dios, el mensaje de salvación.

Después de haber cumplido las Escrituras, yo sé que todo lo dicho ahí no es histórico y sin embargo es verdad. Se cuenta una historia de la alimentación de los cinco mil. Llamándose a sí mismo el pan de vida que descendió del cielo y referido como el gran pez, él nos dice a todos que tenemos que comer su cuerpo y beber su sangre, de modo que en esta historia los cinco mil son alimentados espiritualmente. Esta es mi experiencia de esa historia.

En el año 1946 yo estaba navegando por el Caribe hacia Mobile, Alabama, cuando súbitamente fui levantado a las alturas en un movimiento en espiral. Mientras me elevaba, un coro celestial comenzó a cantar una y otra vez: “Neville ha resucitado”, y me sentí como si hubiera estado encerrado en un conflicto con la muerte y yo fuera su vencedor. Vestido con un cuerpo de fuego, yo era un ser ardiente morando en un cuerpo de aire. Ante mis ojos podía ver un mar infinito de imperfección humana y yo sabía que me estaban esperando. Sabiendo que si yo fuese levantado a un estado de perfección, levantaría a todos los hombres conmigo, me deslizaba por ellos completamente tranquilo y despreocupado. Y mientras lo hacía, todas y cada una de las personas fueron hechas perfectas, mientras los miembros perdidos de sus cuerpos aparecían de la nada y se remodelaban en los cuerpos. Durante todo este tiempo el coro celestial me acompañó, cantando: “Neville ha resucitado.” Cuando todo el mundo fue hecho perfecto el coro se regocijó: “Está consumado”, y entonces – por primera vez desde que salí de la eternidad – yo conocí la etapa restringida de estar aquí, pues en ese momento me sentí descender y condensarme una vez más en la camisa de fuerza de este cuerpo en la litera de un barco de carga entrando a Mobile, Alabama.

En esa vívida experiencia yo alimenté a los miles – no con un poco de pan, sino conmigo mismo. Habiendo conquistado la muerte, yo era perfecto como mi Padre en los cielos es perfecto, y les alimenté con lo que ellos querían. El que quería el ojo lo obtuvo, el que quería ese brazo obtuvo el brazo. Lo que ellos querían lo tuvieron en su plenitud, y cuando todo el mundo fue hecho perfecto el coro se regocijó: “Está consumado”, y yo fui cristalizado en esta simple cosa llamada Neville, donde he permanecido desde 1946. Ahora yo sé lo que me está reservado cuando rompa las ataduras de esta camisa de fuerza y regrese a la comunidad celestial, lo mismo que sé que mis hermanos están esperando mi regreso de este viaje por la oscuridad a la luz.

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Manu LDA
La conferencia original en inglés es THE GOSPEL (Neville Goddard 01-22-1968)




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