~ "La imaginación crea la realidad." (Neville Goddard) ~


domingo, 18 de noviembre de 2012

EL ARTISTA ES DIOS (Neville - 19 de mayo de 1969)

Neville Goddard (19 de mayo de 1969)


EL ARTISTA ES DIOS



Dios es el gran artista, y no hay arte tan adorable como el que se perfecciona en la fabricación de su imagen. Dios no tiene sino un irresistible objetivo y ese es hacerte a su imagen, de modo que puedas reflejar e irradiar su gloria. En este nivel sin embargo Dios existe como la imaginación humana, pues la imaginación humana es el cuerpo divino llamado el Señor Jesús.

Al más alto nivel, el gran arte de Dios está concentrado en la fabricación de su imagen; en este nivel él – como tú – puede hacer lo mismo. Un amigo puede decir que le gustaría ser médico; otro amigo quiere ser un exitoso hombre de negocios o una bailarina. Cada deseo es una imagen. Como el artista, descendido a este nivel, tú puedes formar imágenes de tus amigos. Y si tú persistes en tu asunción, con el tiempo tus amigos irradiarán y reflejarán tu arte.

Dios es el gran soñador en el hombre, retenido en un sueño mortal hasta que forma la imagen llamada Cristo, en él mismo. Sólo cuando Cristo es formado en el hombre despertará él de su sueño de la vida. Ahora, en este nivel tú puedes ser retenido en un sueño también. Quizás te gustaría ser un gran artista. Ese es tu sueño, tu imagen. ¿Cómo te sentirías ahora mismo si lo fueras? ¿Puedes creer que tu asunción es verdadera incluso aunque tu razón y sentidos lo nieguen? ¿Puedes persistir en tu imaginación, como el nivel más alto de tu ser persiste en su imagen?

Se nos ha dicho: “Cuando recéis, creed que lo habéis recibido y lo habréis recibido.” La oración no es un montón de palabras vacías, sino la imaginación afianzada en el sentimiento. Cada domingo la gente va a la iglesia, dicen la Oración del Señor y salen del edificio exactamente lo mismo que eran cuando entraron. Sus palabras estaban vacías, ya que ninguna oración fue respondida. Ahora van a dejar de rezar a sus degradados santos mitológicos, pues eso es lo que son todos los santos. El Salmo 115 describe a los llamados santos y nos dice que aquellos que creen en ellos son tan estúpidos como aquellos que los hacen y los venden.

Mientras estoy aquí en este mundo, me preguntaba cómo haría para ser el artista que podía hacerme a imagen de un exitoso ministro de la palabra de Dios. Yo sabía que tendría que empezar al más alto nivel asumiendo que había finalizado lo que había empezado a hacer, y sabía que tendría que permanecer fiel a ese final, a esa imagen. Esto es lo que he hecho.

Lo más creativo en nosotros es creer que una cosa pasa a la existencia objetiva. ¿Puedes creer que algo es ya objetivo para ti, incluso aunque tus ojos mortales no puedan verlo? ¿Puedes caminar absorto en la sensación de que es un hecho objetivo, hasta que se convierta en eso? Así es como todo es traído a la existencia, pues todas las cosas existen en la imaginación humana, que es Dios mismo. La imaginación es el cuerpo divino llamado Jesús, el Señor. Si estás dispuesto a salir, sin preguntar a nadie si esto es cierto o equivocado, y te atreves a caminar en la asunción de que tu imagen es verdadera, llegará a pasar.

Déjame compartir contigo una sencilla historia. Un amigo mío muy querido que vive en Nueva York había nacido en Rusia en una familia judía muy pobre. Él sabía lo que era tener miedo cuando oía que los cosacos iban a venir, pues ellos quemaban las casas y causaban dolor por el mero placer de asustar a la gente. Joseph era el mayor de una familia de cinco, un chico de no más de nueve o diez años cuando su madre murió, dejando solo a su padre para mantener a su familia. El pequeño Joseph encontró un trabajo llevando dinero de un almacén al banco y habiéndolo cambiado en valores más pequeños. Él nunca había sabido lo que era llevar zapatos, sino que envolvía sus pies en periódicos o cualquier cosa que pudiera encontrar para mantenerlos calientes. Su ropa siempre había venido de la caridad, pero él – como todas las personas – trajo con él su conocimiento innato cuando vino a este mundo.

De modo que un día, mientras observaba al cajero cambiar el dinero que él traía, notó que las monedas grandes de cobre, cuando están enrolladas en papel, se parecían a las monedas de plata, incluso aunque su valor era ampliamente diferente. Entonces se dijo: “¿No sería maravilloso si él comete un error?”, y en su imaginación Joseph tomó el dinero enrollado a través de la ventana en la asunción de que el error estaba ya hecho. Luego volvió a la tienda, lleno de una sensación de alegría. La razón le decía que el error no estaba hecho, pero pensaba en todas las cosas que podría comprar si tuviera el dinero. Compraría un par de pantalones, un par de zapatos y comería hasta que le saliera por las orejas – una cosa que él no había experimentado antes. Tuvo la satisfacción de andar esos muchos bloques con el estado de ánimo de tener lo que quería.

Al día siguiente, cuando Joseph volvió al mismo empleado, el hombre cometió el error. Cuando Joseph dejó el banco él forcejeaba consigo mismo, pero su pobreza y apuro eran mayores que su código ético; de modo que fue a otro banco y cambió el dinero al cambio correcto y se guardó el excedente. Esa noche se compró un par de pantalones, zapatos nuevos y comió en un restaurante hasta que no pudo comer más. Me contó que aunque forcejeó con su conciencia toda la noche, no pudo justificar su acto; pero aprendió una lección. Aprendió que Sir Anthony Eden estaba en lo cierto cuando dijo: “Una asunción, aunque falsa, si se persiste en ella se solidificará en un hecho.”

Sir Anthony no necesitaba posición o dinero, pero él conocía una ley que indudablemente él utilizó a través de los años. Hoy mi amigo Joseph es un multimillonario. Estoy bastante seguro de que es mucho, mucho más rico en dólares y centavos del César que Anthony Eden, pues Joseph aprendió y vivió por este conocimiento. Él nunca apremia a sus clientes. Cuando están muy atrasados en el pago, Joseph se sienta a solas y mentalmente escribe una carta agradeciendo al hombre por la recepción de su cheque – y dentro de cuatro días él lo recibe.

Si la pobreza pudiera enseñar esta lección a todo el mundo, todos deberían nacer igual de pobres. Joseph ahora vive en un apartamento en Nueva York donde él paga 12.000 $ al año en renta así como 45.000 $ de renta por su negocio en la calle. Él ahora tiene negocios en París, Puerto Rico y Brasil, pues aprendió cómo moverse. Dejando Rusia a los 16 años, Joseph encontró un trabajo conduciendo un camión de basura en Francia, donde – aparentemente por accidente – conoció a la gran bailarina Anna Pavlova. Ella le sugirió que siguiera los pasos de su padre e hiciera ropa interior para mujeres, lo cual hizo y es por lo que es ahora famoso.

Te estoy pidiendo que hagas lo que Joseph hizo, pues te estoy enseñando un principio, y lo dejo a tu elección y su riesgo. Yo he contado esta historia en el pasado y siempre ha habido alguien en la audiencia que me ha criticado por contarla, proclamando que yo estoy guiando a la gente a extraviarse. Yo he tenido siempre una sospecha sin embargo de que aquellos que son más locuaces en su crítica están justificando su propio comportamiento. No te estoy instando a olvidar esos llamados códigos, sino a decirte que todos nosotros comimos del árbol del bien y del mal, y hemos sufrido desde entonces. No te estoy sugiriendo que salgas y robes a cualquiera, o que Joseph debería – como algunos han sugerido – devolver el dinero. Si lo hiciera, a quién debería enviárselo, ¿a Stalin? Bueno, Stalin robó el país entero, no sólo unas cuantas monedas como Joseph hizo. No, Joseph ha dado decenas de miles de dólares para ayudar a los amigos y en obras de caridad, no para justificar su acto cuando niño, sino por la bondad de su corazón.

Esta noche yo te doy un principio: Dios es el gran artista, que – como tu propia maravillosa imaginación humana – está perfeccionando su obra a través de las edades con la fabricación de su propia imagen en ti. ¿Tienes una imagen? Nómbrala. Ahora, ¿estás dispuesto a simplemente asumir que la tienes, y esperar a su objetivación? Cada imagen tiene su propia hora adecuada para madurar y florecer. Si tarda, espera, pues su aparición es segura y no será tarde. ¿Estás dispuesto a esperar por la felicidad que ahora buscas, o vas a tratar de salir afuera y hacerlo así? Si estás dispuesto a aplicar este principio y a dejar que suceda, te convertirás en el exitoso hombre de negocios, médico, ministro o lo que sea que desees ser. Si asumieras tu deseo y vivieras ahí como si fuera verdad, ningún poder en la tierra puede impedir que se convierta en un hecho, porque tú eres Dios y tu único oponente eres tú mismo.

No hay nada sino Dios, pero el hombre – no sabiendo esto – crea oposición y la llama Satanás o el demonio, los cuales son igual de inexistentes que San Cristóbal. Millones creen en ellos y les dan un poder que no poseen. Pero yo te insto a no creer en nada sino en Dios, que es tu propia maravillosa imaginación humana.

Con el tiempo tú partirás de este mundo, ciertamente. Este es un mundo de muerte, ¿entonces por qué permanecer aquí para siempre? Tú jugarás tu papel aquí, mientras Dios forma su imagen en ti. Y cuando esa imagen esté completa, despertarás para nacer desde arriba. Entonces el niño aparecerá para señalar tu nacimiento y cumplir la promesa recogida en el Libro de Isaías: “En nosotros un niño ha nacido.” Cinco meses después, el hijo de Dios te es dado como una señal de que la imagen es ahora perfecta. Cuando mires a la cara de tu hijo, David, te verás a ti mismo como la eterna juventud. Tú eres ahora Dios Padre, y él es tu Hijo que te glorifica. Si tú pudieras verte maduro, verías al Anciano de los Días, cuyo hijo es su imagen aún eternamente joven. Esa imagen está ahora siendo formada en ti y con el tiempo se objetivará. De modo que ten fe, que es nada más que la apropiación subjetiva de tu esperanza objetiva. Pon tu esperanza plenamente en la gracia que viene a tí cuando el espíritu de Cristo esté ante ti y te llame Padre.

En el capítulo 4 de Gálatas, Pablo habla de la formación de Cristo, y se cuestiona a sí mismo, diciendo: “Veo que estáis adorando días y meses, estaciones y años; tengo miedo de que haya trabajado sobre vosotros en vano.” Cuando yo veo a una persona que pienso que ha sobrepasado esos pequeños conceptos, regresar a imágenes y a días, meses, estaciones y años, y llamarlos santos – cuando no hay tal cosa en el reino de Dios – yo siento como Pablo, que mi labor ha sido en vano. Cada momento de tiempo es santo y donde quiera que tú estés es santo. Puede ser un bar, pero es un lugar santo, porque tú estás ahí. Los demás pueden decir que no es cierto, pero yo te pregunto: ¿quién es el que está ahí? Dios, y donde Dios esté es un terreno santo. Esto es verdad de cada persona en el mundo, pero ellos no lo saben.

Piensan que deben dejar a aquellos que aman y correr a la iglesia el domingo por la mañana, y si no lo hacen a tiempo han violado el deseo de Dios. Pero Dios desea que te quedes en casa y ames a tu familia, y si ese día puedes aliviar la carga de tu esposa con los niños, hazlo. Si no puedes hacerlo tan bien como ella lo hace a lo largo de la semana, hazlo a lo mejor de tu capacidad. Ella comprenderá y será bendecida por tú tratar de aliviar su carga de momento. Eso es mucho mejor que correr a alguna iglesia y rezar a dioses que no existen. Yo no te estoy diciendo que no vayas a la iglesia; alguna gente disfrutan la comodidad y las amistades que encuentran allí. Disfrutan la hora del café después de la reunión – quizás más que el servicio religioso. Muchas esperan encontrar un compañero ahí, pero eso no es de lo que estoy hablando. Yo te estoy hablando del gran artista. Su nombre es YO SOY, pues él es tu propia maravillosa consciencia de ser.

En este nivel del César, sigue el mismo patrón que el nivel más alto de nuestra consciencia de ser está siguiendo. Como unidad colectiva, juntos teníamos una imagen. Nuestra imagen era hacer al hombre como nosotros. Luego nos volvimos esclavos en este sueño mortal y ahora sufrimos amnesia.

Pero el Hombre Celestial que verdaderamente somos no romperá su compromiso. Él permanece atado por sus sueños mortales de bien y mal hasta que forma su imagen en él mismo. Cada estado en que tú eliges entrar será registrado y añadido, mientras Él permanece fiel a esa imagen divina; y cuando la imagen aparezca, tú verás a David – el Cristificado ungido.

Yo he encontrado a mi ungido, a mi elegido, a mi recién nacido, y él me ha llamado Padre. Él me ha llamado Dios, la roca de su salvación. Esto es verdad, pues yo le traje a la existencia. Ahora puedo partir en paz, pues he hecho exactamente lo que me prometí a mí mismo hacer en el principio del tiempo.

Se nos ha enseñado desde el estado primitivo que eso que él es, fue deseo hasta que él fuera. Yo deseé hacer a un hombre a mi propia imagen. No me desvié de mi deseo, sino que mantuve esa visión ante mí constantemente, no importa lo que hiciera en los niveles inferiores de mi ser. Yo lo hice cuadrar todo, pues todas las cosas funcionan para bien para el que ama al Señor, que es el ser más alto del individuo. Esta noche cada deseo de tu corazón es posible de alcanzar. No dejes que nadie te diga lo que debes desear, pues todas las cosas son tuyas para apropiártelas ahora.

Una amiga compartió una serie de visiones suyas conmigo. Ella quiere ser compositora y yo le diría ahora mismo: tú puedes ser tan grande como desees ser. En una de sus visiones ella se encontró en compañía de Chopin, que estuvo mostrándole cómo componer. Parecían estar andando encima de un cuerpo de agua, y mientras ella miraba, el agua era no sólo el sujeto, sino la inspiración de la composición. Esta joven, ahora en su adolescencia, compartió esta fantástica visión conmigo. En otro sueño a ella se le dijo que leyera el Libro de Números. Bueno, en el capítulo 12 de Números es donde se nos dice que Dios te habla en los sueños y se hace conocido en la visión. Cuando la visión irrumpe en el lenguaje, la presencia de la deidad es afirmada. En su visión el espíritu de Chopin le estaba diciendo, (incluso aunque no le vio la cara), cómo componer.

Tú no ves la cara inmediatamente. De hecho, la cara real no la verás hasta que el hijo aparece. Justo antes de eso verás al Señor Resucitado y te fusionarás con él. Y cuando su hijo aparezca, te verás a ti mismo, hecho joven. David es la imagen del ser que se fusiona contigo, sólo que joven. Él – la eterna juventud – es tu hijo, el que siempre hizo tu voluntad.

En la visión de mi amiga, ella está con Chopin. Siendo una pianista por naturaleza, ¿qué mejor instructor podría tener? Ella está siendo instruida espiritualmente, pues ella es el espíritu de Chopin, ya que en el fondo de su alma ellos son uno. Cualquiera que tu inspiración pueda ser, tú sacarás de ti mismo eso que tú has asumido que quieres ser. Si a tu ojo mental una cierta persona es grande, y tú quieres ser tan grande como él, tú lo sacarás a él de ti mismo para instruirte. Estás sólo instruyéndote a ti mismo, sin embargo, pues cada visión tiene lugar dentro de la imaginación humana. “Todo lo que tú contemplas, aunque parezca fuera, está dentro de tu imaginación, de la cual este mundo de mortandad no es sino una sombra.”

Elige una imagen que te gustaría expresar. Siente que tú eres esa imagen. Entonces aprópiatela para que pueda aparecer en tu mundo de sombras. Haz eso y estás rezando, pues rezar es tu propia maravillosa imaginación humana, impregnada de sentimiento. Podría contarte historia tras historia tras historia de aquellos que se han impregnado con la sensación de tener su deseo, y lo obtuvieron. Siente el anillo de boda, si ese es tu deseo. Siente la emoción del aplauso o la alegría de un niño en tus brazos. Cualquier cosa es posible si tú puedes sentirla; pero si vas a utilizar la razón, nunca sucederá, porque el fracaso se convierte en tu imagen. Tú no te das cuenta, pero hay dos tú, y es tu yo más profundo el que te dice que no puede suceder. Pero ninguna creencia real puede nunca ser reprimida mucho tiempo, pues tu convicción interna debe encontrar alguna residencia externa objetiva, y lo hará.

¿Cuál es tu convicción profunda esta noche? ¿Cuál es la verdadera imagen que tú mismo crees tener? ¿Es la de que eres un fracaso o un éxito? Si crees en los titulares del periódico tendrás miedo, pues ellos prosperan con las crisis. ¿Sabes que hay gente que sólo escribe titulares? Las buenas noticias son puestas siempre en la página décima, pero si la noticia es atemorizante se encontrará impresa en la cabecera. Nuestros muchachos están camino a la luna esta noche. Su viaje constituye la primera página hoy, pero si algo violento sucede mañana, el acto violento obtendrá los titulares y no nuestro excitante viaje a la luna. Ignora los titulares y permanece fiel a tu imagen. ¿Qué quieres realmente? No intentes decirme que va a ser difícil; porque tus mismas palabras bloquean su cumplimiento. ¿Puedes creer que todas las cosas son posibles para Dios? Nadie habría apostado un penique por mí cuando dejé la pequeña isla de Barbados a los diecisiete años, después de haber expresado un deseo de ser un ministro de la palabra de Dios.

Iletrado como yo era (y aún soy en el sentido formal de la palabra), ¿quién creería que la palabra de Dios se me revelaría a mí? Pero mi único deseo acuciante era tener una verdadera visión, porque yo sabía que un hombre se convierte en lo que él contempla. Yo no quería que la visión fuera falsa, incluso si me era dada por algún gigante con muchos grados, porque yo no podría aceptar la visión que él sigue. Yo quería que la verdad se me revelara a mí, pues si es verdad que un hombre se convierte en lo que contempla, entonces yo quería contemplar la verdad, para que me convirtiera en ella – y lo he hecho.

Cuando te hablo de David, yo hablo de la verdad revelada, y no de algo que encontré en un libro. Los rabinos, ministros y curas niegan mis palabras, porque ellos no son lo que ellos estuvieron enseñando. Llevan sus propios conceptos erróneos prefabricados de escrituras a escrituras, y no pueden entender las palabras de uno que ha sido testigo de la verdad de la palabra de Dios.

Yo encontré la verdad como Pablo lo hizo. No vino de un hombre ni fui enseñado por un hombre, sino que vino a través de una revelación, que fue el desvelamiento de Dios dentro de mí. Ese desvelamiento ocurrió cuando me enfrenté y fusioné con el Señor Resucitado.

Mientras estés aquí no descuides el mundo del César. Tienes que pagar la renta, comprar comida y ropa. No dejes que nadie te diga que esto es sórdido; debes hacerlo mientras estés aquí. Debes rendir al César lo que es del César. Olvida el concepto de que Jesús obtuvo comida del aire, pues eso no es verdad. El hombre en quien el patrón despertó trabajó como tú y yo hacemos; y si piensas que estoy siendo imprudente sobre esto, lee los dos primeros versos del capítulo 8 de Lucas, donde él afirma que fue mantenido por tres mujeres, “de su propia hacienda”.

Cuando Pablo comenzó a contar las visiones mientras se desarrollaban en él, dijo: “Yo me gano mi propio pan.” Él no obtuvo ningún pan de la atmósfera, sino que trabajó como un hombre, mientras trataba de convencer a todo el mundo de que ellos despertarían para descubrir que eran Dios, y todo lo que se dice de Él en el evangelio lo experimentarían ellos personalmente.

Yo te estoy contando lo que sé desde la experiencia. No estoy teorizando. No estoy especulando. Espero por tanto que así me creas, para que cuando parta de este mundo, no olvides mi mensaje. Puedo decirte: tú puedes pensar que has vacilado en la formación de esa imagen que te propusiste hacer en el principio, pero no lo has hecho, pues la profundidad de tu ser y mi ser son una, y esa hermandad no ha fallado ni una sola vez. Él acordó en el principio soñar este sueño de la vida, en conjunto. Esto lo hemos hecho y continuaremos haciéndolo hasta que la imagen esté formada en cada uno de nosotros.

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Javier Encina
La conferencia original en inglés es THE ARTIST IS GOD (Neville Goddard 05-19-1969)




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