~ "La imaginación crea la realidad." (Neville Goddard) ~


sábado, 16 de febrero de 2013

¿ES CRISTO TU IMAGINACIÓN? (Neville - 22 de marzo de 1963)

Neville Goddard (22 de marzo de 1963)


¿ES CRISTO TU IMAGINACIÓN?



El tema de esta noche es en forma de pregunta: “¿Es Cristo tu Imaginación?” Cuando hacemos la pregunta, esperamos la respuesta en términos de nuestro trasfondo de pensamiento corriente, y bastante a menudo eso no es adecuado para formular la respuesta. Ahora, yo estoy haciendo la pregunta, y a fin de responderme debería realmente aclarar los términos “imaginación” y “Cristo”. Yo pienso que no habrá problema esta noche si defino – digamos – la “imaginación”. Pienso que estarás de acuerdo conmigo cuando defino “Cristo”. Si yo digo que la imaginación es el poder de realizar imágenes mentales, no tendrías problema con eso. Sentado aquí esta noche, puedes pensar en algo y verlo mentalmente. Puedes no verlo tan gráficamente como lo ves en su forma actual en la sala en este momento, pero podrías verlo vívidamente con el ojo mental y distinguir. Piensa en un árbol, un caballo, y sabes la diferencia entre uno y otro, y son dos objetos separados en tu ojo mental. Bueno, ese es el poder de la imaginación.

Cuando se trata de Cristo – y hay cientos de millones en el mundo que se autodenominan cristianos – el uso mismo de la palabra evoca instantáneamente en el ojo mental a una persona. Piensan en Cristo como una persona, y no hay dos que tengan la misma imagen mental de esta persona. Yo sé que, hace muchos, muchos años en Nueva York este artista francés vino a la biblioteca de la calle 42 y trajo 46 imágenes diferentes de Cristo y las proyectó en una pantalla con su pequeño proyector. No había dos que fueran parecidas, y cada artista afirmaba que esta era una imagen inspirada como se le presentó a él, y él pintó la imagen. Había imágenes rubio y de ojos azules, de piel morena oscura, las había con una piel muy negra – las 46 eran proyectadas como supuestamente originales. Así, el hombre ha sido condicionado a creer que Cristo es una persona. Así que yo hago la pregunta: “¿Es Cristo tu imaginación?” ¿Puedo personificar la imaginación? Lo haré.

Volvamos a la Biblia. ¿Qué dice la Biblia de Cristo? En la primera carta de Pablo a los Corintios (te daré sólo lo más sobresaliente) él define a Cristo como: “El poder y la sabiduría de Dios.” (1:23, 24) En Juan 1 (el cual lleva la cristología a su máxima altura, en cuanto a la Biblia se refiere – no hay un libro que tome el secreto de Cristo y lo lleve a esta altura como encontrarás en el Evangelio de Juan) – en el Evangelio de Juan, hablando ahora de esta presencia que estaba con Dios, su significado, su poder: “Por Él todas las cosas fueron hechas y sin Él no fue hecho nada de lo que fue hecho.” Es el poder y sin embargo es la sabiduría. Así que aquí es un poder creativo. Si yo tomo eso ahora y me analizo en otro mundo, la señal va al final de la segunda carta a los Corintios. Él nos llama a todos los que leamos esa carta: “Poneos a prueba. ¿No os dais cuenta de que Jesucristo está en vosotros?” Aquí se nos dice: “Todas las cosas fueron hechas por Él”. Él es el poder de Dios y la sabiduría de Dios. Cada atributo de Dios es personificado. Así, su poder es personificado, y puedo confesar que yo he visto ese poder – y es un hombre. Yo he visto esa sabiduría – y es un hombre. Y cuando tú estás en presencia de ese aspecto personificado del ser infinito, sabes que estás en presencia del poder infinito. No es sólo poder, es omnipotencia, y tú estás en la presencia – y sin embargo es un hombre. Así que aquí él lo llama el poder y la sabiduría.

Ahora él me pide, y a ti que lees esta carta, ponernos a prueba: “Poneos a prueba. ¿No os dais cuenta de que Jesucristo está en vosotros?” (Corintios 2, 13:5) Y él hizo todas esas cosas – bueno entonces, pongámoslo a prueba en nosotros. Yo digo que Él es nuestra imaginación; que es el poder, el poder creador del universo. Mira alrededor, ¿conoces algo en el mundo del hombre que el hombre haya creado? – desde la ropa que viste a las casas que habita – ¿no fue eso primero imaginado? ¿Conoces algo en este mundo que esté ahora probado como hecho, como una realidad concreta, que no fuera primero imaginado – sólo imaginado y luego exteriorizado? Sí, usando las manos, usando instrumentos del mundo, pero primero comenzó como una imagen; y una imagen es simplemente el producto de esta facultad realizadora fabricadora de imágenes en el hombre, que es la imaginación humana. Ahora, si “Todas las cosas fueron hechas por Él y sin Él no fue hecho nada de lo que fue hecho”, yo no puedo llegar a ninguna otra conclusión que al hecho de que el Cristo de las Escrituras es mi imaginación.

Ahora, ¿quién es Jesús? Si Cristo es el poder y la sabiduría de Dios, y Dios se hundió en nosotros, ese fue su sacrificio. Él realmente se convirtió en nosotros para que nosotros pudiéramos vivir; pues si no fuera por este sacrificio de Dios, para efectivamente limitarse al estado llamado “hombre”, el hombre – igual que la tierra – envejecería como un ropaje. Como se nos dice en Isaías 51:6: “Levantad vuestros ojos al cielo, y mirad a la tierra debajo; pues los cielos se desvanecerán como humo, la tierra envejecerá como un ropaje, y los que habitan en ella harán lo mismo; pero mi salvación será para siempre y mi liberación nunca terminará.” Esa palabra, “salvación”, significa Jesús. La palabra “Jesús” es “Jehová salva”. Eso es la salvación. Que es para siempre. Si Dios no se hubiera convertido en hombre para que el hombre pudiera convertirse en Dios, para salvar al hombre y elevarlo a la inmortalidad; porque la promesa es: “La tierra envejecerá como un ropaje.”

Nuestros científicos nos dicen hoy que el sol se está fundiendo en radiación. Si tardó innumerables miles de millones de años, si empezó un proceso de fundición, no importa cuánto tarde, tiene un fin, y con su fin nosotros tenemos nuestro fin como parte del sistema. De modo que nosotros, los que caminamos por la tierra, siempre tenemos un fin. Para detener ese proceso que lleva al hombre a un fin: “Mi salvación será para siempre y mi liberación nunca tendrá fin.”

Así, Dios se convirtió en hombre para que el hombre se pueda convertir en Dios. ¿Al convertirme en hombre (ya que Dios es el único poder creativo en el mundo) qué crea en mí? Mi imaginación. Yo puedo no tener el talento de ponerlo en un papel, puedo no tener el talento para ejecutarlo como pueden los artistas, pero puedo imaginarlo. Puedo imaginar un libro y la alegría de tener un libro. Puedo imaginar un cuadro. Sin ser un artista, yo puedo soñar. No puedo concebir un cuadro que un hombre pueda pintar sobre lienzo que esté más vivo que mi sueño, sin embargo no puedo poner una cosa sobre lienzo. Pero me voy a dormir y puedo soñar. ¿Y qué lo está haciendo, si no es mi imaginación? Y aquí cuando pierdo la facultad consciente, este área restringida, yo puedo efectivamente soñar. Soñar como ningún artista del mundo transmite, ponerle color, ponerle movimiento, y tener el más maravilloso drama – y eso es mi imaginación.

Pero este no es el único poder y sabiduría de Dios. En el libro más grande de todos los del Nuevo Testamento, que es el de Juan, Juan no enfatiza el poder. Él afirma en el comienzo – sí, él declara la fuerza como poder – pero el énfasis no está en el poder; está en la redención y la revelación. La revelación en el evangelio de Juan es un acto de Dios al autorrevelarse. Así en el primer capítulo él nos dice que este poder actuará por nosotros.

Primero de todo hay dos finales en Juan. Tomemos el final real, que es el capítulo 20, el primer final, y quien quiera que sea el autor que se llame Juan: “Ahora Jesús dio otras muchas señales que no están escritas en este libro; pero esas están escritas para que tú puedas creer que Jesús es el Cristo... y creer que tienes vida en su nombre.” Él es el poder y la sabiduría de Dios. Eso es lo que el autor nos está diciendo en el final mismo. Muchas señales dio él, pero a pesar del número de señales y el carácter de las señales, no evocó la fe. Toda la enseñanza del evangelio de Juan está basada en la fe y la no creencia en él. O la una o la otra. Ten fe en él o no creas en él, y pocos le creyeron – pocos, se nos dice, incluso sus discípulos. Sólo unos cuantos creyeron, y ellos imperfectamente.

Bueno, ahora ¿quién es Jesús? Cristo es el poder y la sabiduría, ¿pero quién es Jesús? Tenemos este maravilloso pensamiento expresado en la carta de Pablo a los Filipenses (2:6-11): “Aunque él estaba en forma de Dios, no consideró la igualdad con Dios una cosa a la que aferrarse, sino que se vació, tomando la forma de un siervo, naciendo a semejanza de los hombres.” Eso identifica al hombre con un siervo; a cada hombre. “Y encontrándose en forma humana él se humilló y se hizo obediente a la muerte, incluso a la muerte sobre una cruz. Por lo tanto Dios le ha exaltado altamente y otorgado el nombre” (no un artículo indefinido) “que está por encima de todo nombre, para que en el nombre de Jesús toda rodilla deba doblarse, en el cielo y en la tierra y bajo la tierra, y cada lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” Él le dio el nombre, y está por encima de todo nombre, y a ese nombre todo poder en el mundo debe doblegarse, al nombre de los nombres. Ese es el nombre llamado Jesús, que es Jehová. Jesús simplemente es el nombre de Jehová.

Cada hijo nacido de mujer en este mundo un día lleva ese nombre. Hay sólo un nombre, sólo un ser: Jesús. Tú pasas por la misma historia que se nos cuenta en el evangelio – cada uno lo hará – y cuando él pase a través de esta serie de acontecimientos, ese nombre es conferido. Conferido al Cristo resucitado. Ese poder está latente en el hombre; que es la imaginación del hombre. Donde es levantado, en ese Cristo resucitado, el nombre Jesús – el divino nombre Jesús – es conferido, y ese individuo entonces entra en una nueva era. Una era enteramente diferente que es inmortal, eterna, porque hasta el fin de esa era estamos aún sujetos a ser desgastados como un ropaje (como se nos dice en el capítulo 51 de Isaías). De modo que cada uno se está moviendo en esa rueda que está siendo desgastada, desgastada como un ropaje y desvaneciéndose como humo, como los cielos. Pero nadie fracasará, pues Dios nos redime y Dios nos resucita, uno detrás del otro, levantándonos y confiriéndonos en ese Cristo resucitado el nombre – el nombre Jesús.

Cuando a Blake le preguntaron bastante inocentemente sobre el misterioso nombre: “¿Qué piensas de Jesús?”, sin pestañear, Blake contestó: “Jesús es el único Dios”, y luego se apresuró a añadir: “Pero también lo soy yo, y lo eres tú.” De modo que al final todos creemos en el nombre en que el poder – todo Cristo en el hombre – es levantado; levantado de modo que todo el vasto ser maravilloso que fue hundido en el hombre está ahora despierto. Cómo es ese cuerpo, no puedo describírselo a nadie. No puedo encontrar palabras para describir la gloria que es tuya, para cada uno. Ciertamente no es esto, te lo aseguro, sin embargo yo te conoceré y tú me conocerás en la eternidad. Pero a pesar de toda la similitud de identidad nos conoceremos realmente unos a otros. Habrá una interrupción radical de la forma (no de la forma que yo ahora visto aquí hoy y tengo durante los últimos cincuenta y ocho años) – sino de la identidad... sí, tú me conocerás.

¿Pero cómo exponer la gloria del ser que tú eres cuando eres resucitado? Esto nos es mostrado por los saduceos, que no creen en la resurrección. Ellos son los científicos modernos. Los saduceos de hace 2.000 años eran los sabios. Los fariseos eran los sacerdotes del mundo. Los saduceos eran los gigantes intelectuales de entonces y ellos – no más que hoy día – no podían creer siquiera en la supervivencia, mucho menos en la resurrección. Como el mundo hoy pone las dos palabras juntas y hablan de supervivencia como resurrección – y no lo están. La supervivencia es continuidad; la resurrección es discontinuidad. Tú dejas el campo completamente y entras en los mundos de la eternidad.

Así, ellos hacen la pregunta basada en la ley de Moisés, y Moisés dijo: “Si el hermano de un hombre muere dejando una esposa pero ningún hijo, el hombre debe tomar la esposa y criar hijos por su hermano. Ahora, hubo siete hermanos; el primero tomó una esposa, y murió sin hijos; el segundo y el tercero la tomaron, y del mismo modo los siete no dejaron hijos y murieron. Después la mujer también murió. En la resurrección, por tanto, ¿de quién será esposa la mujer?” (Lucas 20:27-33). Es una fábula, porque ellos no creían en la resurrección. “Y Jesús les dijo: 'Los hijos de esta era se casan y son dados en matrimonio; pero aquellos que son considerados dignos para alcanzar esa era y la resurrección de los muertos, ni se casan ni son dados en matrimonio, pues ellos no pueden morir nunca más, porque son iguales a ángeles y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección.'” (Lucas 34-36) Están completamente por encima de la organización de sexos. Lo que aquí llamamos sexo, este ropaje de carne, son sombras arrojadas por este fabuloso ser de arriba. Y el cuerpo que realmente tienes, se te dice (como cité antes, Filipenses 2:6): “Estando en la forma de Dios, no estimó la igualdad con Dios una cosa a la que aferrarse, sino se vació, tomando forma de siervo, naciendo a semejanza de los hombres, no lo creyó extraño. Y siendo encontrado en forma humana, se humilló y se hizo obediente a la muerte, incluso a la muerte en la cruz.” ¿Y luego encontrarse con todas las limitaciones del hombre, todas las debilidades del hombre, todo lo que es el hombre? Luego Dios le exaltó al final cuando le resucitó y le dio el nombre. Ese nombre es conferido sólo en la resurrección.

Así que cada uno lo obtendrá, pues cada uno será resucitado. Entonces no estaréis vistiendo estos cuerpos, maravillosos como ellos son para nosotros, llenos de todas las pasiones del mundo, y son todos maravillosos – pero no es el cuerpo que vestirás. Estarás completamente por encima de la organización de sexos. No hay necesidad de este tipo de creatividad. La imaginación se vuelve completamente despierta y tú crearás a voluntad, y tu acto imaginativo se convertirá en un hecho objetivo inmediato. Y lo que llamamos realidad hoy, todo este fabuloso mundo nuestro – puedo decirte que yo lo he visto – es todo imaginación. Cuando el hombre ha jugado su papel y Dios ha completado su propósito (que es sacarnos adelante de nosotros mismos y hacernos dioses con él) entonces estos ropajes – hechos de todos esos elementos que se sienten tan permanentes y tan maravillosos – se desvanecerán como humo. No hay un elemento que no venga a la existencia por el poder creativo de Dios, por su propio maravilloso imaginar divino, y es mantenido en mí porque Él lo mantiene por su acto imaginativo. Cuando Él detenga ese acto imaginativo todos los elementos se fundirán, todo se desvanecerá, y el mundo será como si nunca hubiera existido. Pero tú y yo seremos elevados por encima de todo a un mundo enteramente diferente, un mundo eterno.

Así que ¿es Cristo tu imaginación? Yo digo que Cristo es el poder y la sabiduría de Dios, y este poder y esta sabiduría crean todo en el mundo. Yo puedo diseñar para mi propio ser un acto imaginativo que se convierta en hecho, luego lo repito y se convierte en hecho. Si puedo repetirlo y repetirlo y esos actos imaginativos se exteriorizan en hechos, entonces lo he encontrado. He encontrado ese poder en mí mismo, pues la Biblia le llama Cristo y lo personifica y habla de [esta] presencia como un hombre – pero ese hombre es Jesús. Jesucristo es simplemente el ser resucitado que es Dios ahora, porque Él ha resucitado el poder dentro de Él, que es Cristo. Ahora Él es llamado “el Señor”, y todos deben inclinarse ante Él cuando suceda. Yo te digo: vendrá el día en que tendrás la experiencia, y te sobresaltarás. Nadie te creerá; no van a creerte como tampoco creyeron a la primera persona a quien le ocurrió. Él es el primero que se levantó de los muertos, pero nadie le creyó. ¿Hasta el mismo final quién creyó la historia?

Ellos estaban buscando un tipo diferente de Mesías, un héroe conquistador que vendría como hombre salido de alguna gloriosa tradición de guerreros, y luego conquistaría al enemigo de Israel y llevaría a Israel a un final victorioso. Ellos siempre buscaron ese tipo de Mesías. Nosotros los tenemos por todo el mundo hoy día, esos falsos Mesías que prometen a las naciones que les guiarán a alguna victoria, incluso a una pequeña victoria temporal. Ese no es el Mesías. El Mesías no tiene nada que ver con este mundo; Él ha resucitado de este mundo. Este mundo se está desvaneciendo, desgastándose igual que un ropaje. Cristo en el hombre es el poder y la sabiduría; y entonces, eso en el hombre que es la imaginación del hombre, se convierte en una misericordia porque él la ejerce amorosamente.

Si yo leo a Juan correctamente, no sólo mi salvación depende de Él; yo debo realmente creer en Él. ¿Quién es el ser? Mi propia imaginación. Si no creo y no lo pongo a prueba – incluso aunque fracase – bueno entonces, yo no creo en Cristo, pues Cristo es realmente mi imaginación, tu imaginación. Así, si tú imaginas algo amable de otro, y no crees en la realidad de esa imaginación, entonces no crees en Cristo. Aunque puedas ir a la iglesia cada día y dar el diez por ciento de tus ingresos a la iglesia de tu elección – todas esas cosas son amables, dalas si lo sientes de ese modo – pero ese no es Cristo. Eso no es creer en Cristo.

Creer en Cristo es ver a alguien en este mundo, y tener un dulce sentimiento hacia ese que aún no se ha dado cuenta de cómo ser amable, algo sin su conocimiento. Luego represéntatelo como si fuera verdad, y cree en la realidad de lo que has hecho mentalmente. Cree en Cristo, pues todas las cosas son posibles para Cristo. Tráele ante tu ojo mental y vele como a él le gustaría ser visto por él mismo, como le gustaría que el mundo le viera. Pero hazlo y cree en la realidad de lo que has hecho. Eso es creer en Cristo. Te sorprenderá más allá de toda medida cómo funciona. En ese mismo momento, porque: “Todas las cosas por una ley divina en el ser de otro se mezclan.” En ese mismo momento en que interfieres con su vida, tú reorganizas el tablero entero, y todas las cosas se reordenarán completamente para reflejar el cambio que va a tener lugar en él, y cada uno en este mundo que pueda ayudar a ese cambio será utilizado para llevarlo a cabo sin su conocimiento o consentimiento. Tú no necesitas el consentimiento de ningún ser en el mundo; si ellos pueden ser utilizados para exteriorizar lo que tú has imaginado, serán utilizados. Y cuando menos lo esperes, porque tu crees en Él, Dios te resucitará. Entonces tú lo vivirás, y estarás desconcertado cuando veas lo que Dios hizo por ti.

Todo lo afirmado de él que tú pensabas, que tu madre te enseñó, que sucedió hace 2000 años – está sucediendo. No se detuvo. Vuelve atrás y lee la carta de Pablo a Timoteo: “Aquellos que enseñan que la resurrección ha pasado están equivocando a los fieles.” No es un pasado: tuvo lugar en uno, y está teniendo lugar en innumerables. Todo se acabó, la crucifixión se acabó, sí – pero no la resurrección. La resurrección está teniendo lugar en cada uno que es llamado y elevado. Cuando somos llamados, el más poderoso acto de Dios es realizado, y somos elevados y pasamos a través de una serie de acontecimientos que llevan al reino de los cielos. Aunque aparentemente aún permanecemos aquí vistiendo este ropaje durante un corto espacio de tiempo, se te mostrará el ropaje que ocuparás. Tú no puedes describírselo a nadie, ni siquiera a tu propia satisfacción. Es una cosa tan viva, tan luminosa; es sólo luz, como el arco iris. No puedes describirlo a ningún ser en este mundo que piense sólo en términos de un ropaje de carne.

Ahora, se nos dice en el primer capítulo de Juan (11-13) – él está hablando de un tipo de nacimiento completamente diferente: “Y aquellos que creen en su nombre nacerán, no de la sangre, ni de la voluntad de la carne ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.” Ni nacerán de nada de lo que este (el cuerpo) ha nacido. “Carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios”, sólo el Espíritu. Cuando naces eres autoengendrado. Realmente no tienes padres. Vienes directamente de un grano, el misterio del grano de trigo que cae en la tierra. Si no cae en la tierra permanece solo; si cae en la tierra, lleva mucho fruto. El misterio de la vida a través de la muerte, pues Dios realmente murió para convertirse en ti, para convertirse en mí.

Dios es la imaginación divina y Él se limita a sí mismo hasta el límite mismo de la contracción, llamada imaginación humana, y efectivamente muere en el sentido de que todo el poder y todo el recuerdo de su ser glorioso tuvo que ser completamente olvidado. De modo que el grito en la cruz es verdad: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Él mismo gritó, porque se dio tan completamente a nosotros que sufrió amnesia total, completo olvido de su divinidad cuando se convirtió en nosotros, y eso fue la imaginación divina convirtiéndose en la imaginación humana. Entonces nosotros, construyendo nuestro pequeño mundo – agradable como es para muchos de nosotros – es tan diferente, y el poder que ejercemos es tan frágil, comparado con ese mismo poder cuando se eleva, cuando es elevado y el gran nombre que está por encima de todos los nombres nos es conferido. Y vendrá el día en que, sin pérdida de identidad tú llevarás el nombre “Jesús”. Cada uno está destinado a ser Cristo Jesús, – ese poder, con el nombre ejerciendo infinito poder – sin pérdida de identidad. Nos conoceremos unos a otros y todos glorificados, cada uno. No hay límite para el regalo. Algunos lo ejercerán más que otros, pero ciertamente el regalo es el mismo, el regalo de Cristo Jesús.

De modo que mi pregunta, en cuanto a mi respecta: “¿Es Cristo tu imaginación?”, yo digo sí. Y sin embargo no lo limites sólo al poder y la sabiduría, pues el énfasis no está en el poder y la sabiduría – está en la redención, la revelación. Él se revela, y en ese mismo primer capítulo; el prólogo de Juan. Los primeros dieciocho versos son el prólogo, y precisamente al final de los 18 versos él te muestra la revelación: “Ningún hombre ha visto a Dios en ningún momento, pero el hijo en el seno del padre, le ha hecho conocido.” Nadie le ha visto, pero en el seno del padre hay un hijo, y él revela al padre. Luego se nos dice en el capítulo 10 de Lucas: “Nadie conoce al hijo excepto el padre. Nadie conoce al padre excepto el hijo y a aquel a quien el hijo elige revelársele.” Vendrá ese momento en el tiempo en que el hijo te revele, y sabrás que tu nombre es Jesucristo el Señor, pues el hijo va a llamarte “Mi Señor”. Él realmente va a llamarte su padre, su Señor, la roca de su salvación, y entonces sabrás quién eres.

Yo puedo decirte desde ahora hasta el fin de los tiempos, pero no te puedo decir la condición que la experiencia llevará cuando suceda. Y cuando te suceda, no habrá diferencia para ti si toda la gente sabia del mundo se levanta en oposición y te dice: tú saliste de alguna pequeña ameba. No habrá diferencia para ti ninguna. Esta es la revelación, y todo es levantado – el velo es levantado – y ahora tú sabes por qué no podías ver la cara del padre. Puedes verlo sólo reflejado en el hijo. No hay espejo para reflejar la conciencia del hijo. Tú no puedes ver tu cara porque estás reflejado sobre la tierra, pero esa no es la cara, y tú sólo conoces tu cara en la belleza de tu hijo. Así que cada uno en el mundo está destinado a llevar el nombre de Cristo Jesús, el Señor.

Ahora entremos en el silencio.



Traducido por Javier Encina
La conferencia original en inglés es IS CHRIST YOUR IMAGINATION? (Neville Goddard 03-22-1963)




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